TRABAJO PRESENTADO EN EL ENCUENTRO METROPOLITANO DE COORDINACIÓN DE DIGNIDAD NACIONAL

1. Introducción

El Uruguay enfrenta una serie de problemas que exigen soluciones urgentes. A simple vista, los aspectos más problemáticos hoy en día son: la seguridad, la educación y la salud. Estos problemas se atacan con políticas sectoriales, y eso está muy bien. Sin embargo, pensamos que si esas acciones no se complementan con políticas de prevención a largo plazo basadas en el fortalecimiento de la familia como célula básica de la sociedad, los resultados difícilmente serán tan duraderos, o tan profundos como queremos. Esta propuesta se encamina por tanto, a poner a la familia como centro de las políticas sociales.

2. La problemática familiar a nivel internacional

El ex canciller alemán Gerhard Schröder[i] decía hace unos años que “la mayoría de los problemas que debemos afrontar hoy están ligados, de un modo u otro, a la familia.” David Cameron, Primer Ministro británico, cree que la ayuda a la familia ha de pasar por el fortalecimiento de los vínculos entre los padres, para proteger así de manera más eficaz a los niños. Si las relaciones son sólidas, dice, entonces los niños gozarán de mayor bienestar. Por eso propone “reafirmar la importancia del matrimonio y del compromiso, y promover programas de formación que funcionen”[ii]. El centro de estudios de su partido, propone la defensa de la familia como un remedio eficaz para combatir diversos problemas sociales, como la pobreza o la conflictividad social. Y para ello, reclama reformas legales para promover el matrimonio y la estabilidad familiar, pues entienden que el aumento de las rupturas familiares está destruyendo la sociedad británica.[iii]

Por su parte, el aliado liberal de Cameron (Nicholas Clegg), entiende que es necesario prevenir los divorcios cuando sea posible y, cuando no lo sea, hacerlos menos traumáticos.[iv] La inestabilidad familiar -un fenómeno alarmante en Gran Bretaña- se difundió principalmente por tres razones: el aumento de las tasas de divorcio, el descenso de la nupcialidad y la aceptación creciente de la cohabitación.[v] Ya veremos que en Uruguay, la situación es similar…

En los Estados Unidos, las sociólogas Linda Waite y Maggie Gallagher[vi], encontraron que “compensa apoyar el matrimonio como una opción preferente”. Y demuestran con datos como el compromiso matrimonial beneficia a las parejas y a la sociedad”. Por otra parte, el trabajo de estas investigadoras concluye que “los hijos que nacen dentro de un matrimonio tienen menos riesgo de fracaso” y que “la violencia doméstica es menos frecuente en las parejas casadas.”

Por su parte, un artículo publicado en The Economist[vii], coincide en que “hay suficientes pruebas de que el matrimonio contribuye mucho a romper el ciclo de dependencia y pobreza, por lo que vale la pena fomentarlo”. “La ruptura familiar –dice- influye en la pobreza más que la raza, el paro o el nivel de estudios. “En Estados Unidos, la tasa de pobreza de los hogares a cargo de la madre sola es del 42%, frente al 8% en los hogares encabezados por padre y madre casados.

Para Benigno Blanco, líder del Foro Español de la Familia, formar una familia es la “aspiración de la inmensa mayoría de la población, pero el número de los que fracasan en el intento, es elevado y preocupante.” Blanco sostiene además que “el fracaso de la familia es muy caro en términos de felicidad personal, pero también de políticas públicas.”[viii]

3. La familia en el Uruguay

Un estudio llevado a cabo por Katzman y Filgueira, sostiene que en Uruguay “hay fuertes señales de cambios en la estructura familiar que están afectando su capacidad de orientación y contención de los comportamientos adolescentes. Numerosos estudios han demostrado que los hogares monoparentales y en unión libre presentan factores de riesgo para los niños y adolescentes que se manifiestan en mayor rezago educativo, abandono escolar, embarazo adolescente y desafiliación institucional (no estudia ni trabaja).”[ix]

En Uruguay, como en muchos países desarrollados, envejece la población, nacen menos niños, se casa menos gente, y hay más rupturas familiares. Cerca del 70% de la población elige vivir en pareja (matrimonio, unión libre, etc.). Pero el índice de fracaso de las mismas, es alarmante, y no hay políticas para evitarlo. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística (INE), en los años 70, se casaban más de 20.000 parejas al año y se divorciaban unas 3.000. En 2004, se casaron unas 9.600 parejas y se divorciaron 14.000[x] . La pirámide poblacional también tiende a invertirse, al punto que Uruguay, con una tasa global de fecundidad inferior a los 2 hijos por mujer, hace tiempo que no es capaz de reponer su población (la TGF de reposición es de 2,2).

¿Por qué importa apoyar la estabilidad de las parejas? Porque está demostrado que el entorno más seguro para la mujer -en términos de violencia doméstica, de nivel económico, de embarazo adolescente– es la familia estable, sin rotación. También a los niños, en términos de abuso, el entorno más seguro se lo brinda la familia estable sin rotación.[xi]

Es obvio entonces que se deberían tomar medidas para apoyar a esa “estructura familiar óptima”, este “capital social”, que según el sociólogo Carlos Filgueira, “se está perdiendo y debe ser recuperado.”[xii]

Si el problema fundamental es la inestabilidad familiar… las soluciones irán en la línea de promover la estabilidad familiar. ¿Cómo? Facilitando la convivencia entre los miembros de la familia: entre los cónyuges en primer lugar y de estos con sus hijos. Como normalmente el motivo del desencuentro en el hogar es el trabajo de uno o de ambos cónyuges, uno de los objetivos principales será conciliar de la mejor manera posible, trabajo y familia.

El año que viene, a instancias de Naciones Unidas, se celebrará el Año Internacional de la Familia. Es una excelente oportunidad para incorporar al programa de gobierno del Partido Nacional, la perspectiva de familia.

A continuación, presentamos algunas propuestas programáticas en este sentido:

4. Políticas familiares que funcionan

Los países europeos han sido pioneros en la implementación de políticas de familia. En general, estas políticas se centran en los siguientes aspectos:

4.1.        Conciliación de trabajo y familia

4.1.1.   Reconocimiento de empresas familiarmente responsables[i] por medio de:

4.1.1.1.       Premios por implementar programas de conciliación (por ejemplo, guarderías en las empresas para los hijos de los empleados, flexibilidad de horarios, teletrabajo).

4.1.1.2.       Exoneración de impuestos a dichas empresas.

4.1.2.   Permisos remunerados equitativos pre y pos parto para el padre y la madre:

4.1.2.1.       Facilitar el tiempo de convivencia familiar en momentos críticos

4.1.2.2.       Reducir los condicionamientos familiares para que una mujer pueda desarrollar una carrera laboral normal, sin renunciar a tener hijos.

4.1.3.   Mejoramiento del sistema de guarderías públicas y privadas (estas últimas, mediante el sistema de “cheques”).

4.2.        Flexibilidad laboral y jubilatoria 

4.2.1.   Flexibilizar los horarios de entrada y salida para hombres y mujeres en igualdad de condiciones (elegir el horario de trabajo). 

4.2.2.   Permitir la compresión de la semana laboral (más horas en menos días).

4.2.3.   Implementar sistemas de teletrabajo (trabajo desde el hogar).

4.2.4.   Facilitar el cambio del horario completo a la media jornada laboral.

4.2.5.   Facilitar la reincorporación laboral de la madre (parcial o completa).

4.2.6.   Flexibilizar la elección de la edad de jubilación, en función del tiempo que se tomen las personas por motivos familiares, en el transcurso de su vida laboral.

4.2.7.   Facilitar el cuidado a domicilio de personas dependientes (niños, ancianos, discapacitados) por personas desocupadas o jubiladas.

4.3.        Apoyar a las familias que estén pasando por situaciones de crisis

4.3.1.   Implementar cursos pre-matrimoniales opcionales para preparar mejor a los futuros esposos (hay instituciones privadas que pueden aportar mucho en ese sentido). 

4.3.2.   Establecer un programa público de consejeros u orientadores familiares para solucionar conflictos de pareja.  

4.3.3.   Proteger a los niños en casos de rupturas familiares. Cuando no sea posible evitar la ruptura, el Estado debería brindar un servicio de terapia familiar a las familias de escasos recursos.  

4.4.        Defender el “derecho a la inocencia” de los niños

4.4.1.   Llamar a responsabilidad a los medios, agencias de publicidad, etc., para que los contenidos de los programas y anuncios respeten los tiempos de maduración de los niños.

1.4.2.   Se podría premiar a quienes transmitan mensajes positivos y respetuosos de los niños, a diferencia de los que tienden a obsesionarlos con su aspecto físico o con la posesión de bienes materiales.

4.5.        Reducción de la pobreza infantil asegurando el empleo de los padres.

4.5.1.   Potenciar y fortalecer programas públicos y privados de capacitación laboral para personas de bajos recursos (jóvenes y adultos). 

1.5.2.   Exonerar de algunos impuestos a empresas que contribuyan a financiar e implementar este tipo de programas.  

4.6.        Exenciones fiscales a familias numerosas

4.6.1.   Los hijos son un “bien social”. Las familias numerosas son las que más aportan a la seguridad social del futuro. Por tanto, son las que deberían pagar menos impuestos.

5. Algunas sugerencias para la implementación de estas políticas:

1)    Promover, ante todo, una reestructura del MIDES, tanto en sus objetivos como en el destino de sus recursos.

2)    Involucrar al PIT-CNT en general y a cada sindicato en particular en la promoción de estas políticas. Son temas que tendrían que estar en las mesas de negociación colectiva.

3)    Promover la aprobación de una “Ley Nacional de Familia”, que contenga una serie de políticas  similares a las presentadas arriba. Estas políticas deberían poner particular énfasis en la protección y apoyo de la maternidad y la paternidad.

6. A modo de final

En tiempos de crisis social, la familia tiene un rol trascendente en la sociedad. Estas políticas que hemos enumerado, ya se están implementando en mayor o menor medida en varios países del mundo, en sociedades con problemas similares a los nuestros, donde nacen pocos niños, donde se ha vuelto corriente la cohabitación, donde hay muchos divorcios y pocos matrimonios.  Aplicar o no éstas políticas en Uruguay, es cuestión de tiempo, porque son necesarias y porque donde se aplican, están dando resultados positivos. Hace casi dos siglos, los blancos fuimos de los primeros en el mundo en abolir la infame práctica de la esclavitud. Hoy podemos ser pioneros en la instrumentación de políticas de familia capaces reconstruir el maltrecho tejido social de nuestro país. De nosotros depende.

Álvaro Fernández Texeira Nunes

 Referencias:

[i] Aceprensa, 21 de Marzo, 2001

[ii] Aceprensa, 16 de Diciembre, 2010

[iii] Acprensa, 23 de Julio, 2009

[iv] Aceprensa, 16 de Diciembre, 2010

[v]Aceprensa, 23 de Julio, 2009

[vi] “The Case for Marriage”, M, Gallagher, L. Waite, 2002; http://www.psychpage.com/family/brwaitgalligher.html

[vii] Aceprensa, 31 de Octubre, 2001

[viii] Aceprensa 13 de Mayo, 2011

[ix] “Panorama de la infancia y la familia en Uruguay”, Katzman, R., Filgueira, F.; 2001; http://www.inau.gub.uy/biblioteca/panorama%20infancia.pdf

[x] Último dato disponible sobre número de divorcios en la web del INE.

[xi] Ec. Alejandro Cid, Director del Observatorio de la Familia de la Universidad de Montevideo. Com. Pers.

[xii] “Sobre revoluciones ocultas: la familia en el Uruguay” Filgueira, C, Fuentes, A.; 1996. http://www.eclac.org/publicaciones/xml/6/10566/LC-R141%20.pdf

[xiii] Por el solo hecho de incorporar políticas de conciliación, las empresas se benefician: mayor motivación de los empleados, reduce la rotación y el absentismo laboral, atrae más a futuros empleados, reduce el estrés laboral y aumenta la satisfacción y productividad de los trabajadores.

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