Algunas reflexiones luego de la jornada electoral de ayer:

1) Vivimos en una sociedad dividida, donde se rechaza el liderazgo de líderes jóvenes, con propuestas “por la positiva”, y con la clara intención de poner en marcha, de una vez por todas, un país moderno, productivo y eficiente, guiado por virtudes como la laboriosidad en lugar de la vagancia, el esfuerzo personal en lugar de la dádiva estatal, el respeto a la ley por encima de los intereses políticos, y la libertad personal por encima de un control estatal que se hace cada vez más agobiante…

2) Vivimos en una sociedad que mayoritariamente, cierra los ojos voluntariamente a la corrupción, al despilfarro, a la improvisación, a la falta de capacidad técnica, al juego sucio en la campaña electoral, a los insultos, a las difamaciones, a las calumnias. Una sociedad que ante la mano tendida de una parte, no sabe hacer otra cosa que crispar el puño y levantarlo en alto con profundo desprecio y resentimiento manifiesto: tal fue la respuesta de la campaña frentista ante la campaña “positiva” de los blancos.

3) Vivimos en un país donde la mitad de la sociedad, le sigue dando un “voto castigo” a partidos y figuras que gobernaron hace más de una década en lo nacional, mientras le da el “voto perdón” a los vivos que nunca roban: sólo se equivocan… Los ladrones eran los otros. Ellos jamás…

4) Pero claro, “vamos bien”… Algún manguito más le entra al que trabaja, y al que no trabaja, en relación a su esfuerzo, le entran fortunas. “Vamos bien”, sí, porque en lugar de educar, estamos formando una manga de zoombies que son incapaces de superar los estándares mínimos de las pruebas PISA. “Vamos bien”, sí, vivimos entre hipócritas, porque en la mesa donde yo hice el escrutinio, ví decenas de votos frentistas con hojas del SÍ. Y no sólo de Astori. Venían con listas de Constanza Moreira y del MPP.

5) ¿Hay alguna posibilidad de cambio a corto, mediano o largo plazo de revertir esta situación, esta cultura? Mientras la educación siga en manos de quiénes está, mientras los medios sigan prendiéndole una vela a Dios y otra al diablo, mientras no se socave la insólita credibilidad de los gobernantes de turno, que serían capaces de instaurar un régimen monárquico sin que sus votantes se inmuten, parece muy difícil que haya un cambio. Mientras el gobierno sea capaz de seguir haciendo las mayores barbaridades administrativas y las más descaradas violaciones a la Constitución y la ley, no ya ante la indiferencia de sus votantes, sino ante un electorado que parece aplaudirlos por ser “transgresores”, parece muy difícil vislumbrar al luz al final del camino.

6) Guiado por las encuestas dije, en algún momento, que me sorprendía gratamente que un electorado que hace cinco años fue capaz de votar a Pepe Mujica, hoy estuviera dispuesto a votar a Lacalle Pou. Jamás lo hubiera soñado antes de las internas… Pero después de estas, Lacalle Pou parecía liderar una “arrolladora ola de esperanza compartida”. Por alguna razón que no acierto a explicar -y las encuestas tampoco- ello no sucedió y se confirmaron mis peores pronósticos: efectivamente, era muy difícil que un electorado que votó a Mujica hace cinco años, pudiera volcar la balanza hacia Lacalle Pou en esta instancia electoral.

7) Hay quienes afirman que aquí pudo haber alguna jugada turbia, ya que hace mucho tiempo no se depura el padrón electoral. En localidades como Piedra Sola, por ejemplo, el número de votantes apenas pasa de 100, y el número de inscritos para votar supera los 700. Si se hiciera votar a los muertos -dicen- se podrían explicar por qué las encuestas fallaron. No hago mía estas afirmaciones, porque no tengo pruebas de ningún tipo. Pero creo que sería buena cosa que los Ministros del Partido en la Corte Electoral, exigieran la depuración de los padrones.

8) Otra explicación plausible, es más vieja que el tango: un cierto número de frenteamplistas, muy enojados con el gobierno por una múltiples motivos, dijeron una y otra vez a las encuestadoras que iban a votar a alguno de los partidos tradicionales. Luego, llegado el momento, la ideología, la camiseta, y sobre todo el desprecio y el resentimiento insuflados durante años en sus cabecitas por los líderes zurdos, pudieron más que la bronca y terminaron votando al Frente Amplio. Manifestaron así su “voto perdón”.

9) Complementariamente al “voto perdón”, existió sin lugar a dudas, un “voto bolsillo”, de quienes aún no siendo frentistas o siendo muy críticos del gobierno, están “acomodados” por un lado o por el otro y se vendieron -¡y vendieron al país!- al vil precio de la necesidad. O de la avaricia. O de la necesidad de un nuevo gobierno frentista, para no ir en cana.

10) ¿Aún hay posibilidades de ganar el balotaje? En teoría sí. En la práctica, tengo mis dudas. Francamente, no soy muy optimista. Pero creo que la esperanza es lo último que se pierde, y hasta que no se recuente el último voto del balotaje, no pienso bajar los brazos.Por tanto, a luchar una vez más, a dar la batalla, hasta el final!!! POR LA POSITIVA Y POR LA PATRIA!!!

Álvaro Fernández Texeira Nunes

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