Sr. Presidente de la República
Dr. Tabaré Vázquez
Presente.
Acabo de leer unas declaraciones suyas en la prensa, y no salgo de mi asombro. Ud. sostiene que “quien no es útil desde la oposición es inútil si llega al gobierno”. Parece haber perdido Ud. la memoria. Parece olvidar que entre 1985 y 2005, al Frente Amplio se le llamó “la máquina de impedir”, porque se opusieron a prácticamente todas y cada una de las medidas de los gobiernos que en ese período se sucedieron. Quizá sea esa y no otra, la razón de que Uds. hoy, gobiernen como gobiernan…

El partido que Ud. lidera, Sr. Presidente, ha acusado a la oposición y a la prensa -que según Ud. se ha convertido en otro partido político más- de desestabilizar la institucionalidad del país. Me sorprende que olvide que el Frente Amplio está integrado, entre otros, por personas que recurrieron a las armas con el objetivo de desestabilizar las instituciones durante un gobierno democrático, elegido por el pueblo. Y lo consiguieron. Tanto lo consiguieron, que fue gracias a la extrema izquierda que en este país hubo dictadura. No contentos con ello, al regreso de la democracia, ejercieron la más férrea, descarada y dura oposición de que se tenga memoria, desde el 1º de Marzo de 1985 hasta el 1º de Marzo de 2005. ¿Y ahora Ud. se queja cuando la oposición, la prensa y el pueblo levantan su voz para señalar los horrores de su gobierno y de los anteriores gobiernos frenteamplistas? ¡Pocas veces se ha visto mayor hiporcresía!
La gente, Sr. Presidente, no se queja cuando las cosas parecen ir más o menos bien. La prueba está que ni la gente, ni la oposición, ni la prensa, se quejaron mucho durante su primer gobierno. La gente se queja cuando las cosas andan mal. Se queja cuando a los 400 millones de dólares que los gobiernos de izquierda perdieron en PLUNA, se le suman los 800 millones de dólares que perdieron en ANCAP. Sólo esas dos empresas estatales, son responsables de una pérdida de 1.200 millones de dólares del pueblo que los gobiernos de izquierda malgastaron o tiraron a la basura, siempre en el supuesto de que no se hayan llevado un peso para sus casas o para sus campañas políticas. Y eso sin hablar del clavo que, gracias a sus “buenos” oficios, se comieron los productores de leche… Ni del pésimo nivel en que se encuentra hoy la educación pública, ni de la inseguridad en que vivimos quienes no tenemos guardaespaldas, ni de la gente que se muere esperando que la atienda un médico…
La gente está harta, Sr. Presidente. La gente no quiere que el Estado le siga sacando dinero de su bolsillo, porque a la gente le cuesta mucho trabajo ganar en un mes, lo que Ud. gana en un día o en unas horas. Los uruguayos somos bastante mansos y solidarios, y estamos dispuestos a pagar impuestos justos. Pero nos pone de muy mal humor que nos aumenten las tarifas públicas, para tapar los agujeros ocasionados por la negligencia de nuestros gobernantes en el manejo de las empresas públicas.
La gente no quiere que le mientan, Sr. Presidente. Y por eso la gente está molesta con el Sr. Sendic. A nadie le importa que tenga o no tenga título. Ni Aparicio ni Wilson tenían título universitario y arrastraban multitudes. Lo que a la gente le importa, es que Sendic mintió: dijo ser algo que nunca fue… ¡y es el Vicepresidente de la República! Ud. dice en esa entrevista que “Sendic está afectado”, y “cómo no puede estar afectado cuando recibe un castigo como el que él recibió. Y lo entiendo porque yo también he recibido castigos muy fuertes. A cualquier persona con un poco de sensibilidad, y Sendic la tiene y mucha, un castigo tan grande le debe afectar porque las personas no somos islas, tenemos familia, tenemos amigos y sufre mucho, créame, cuando a uno lo agreden tanto.”
Una vez más, Sr. Presidente, me preocupa su mala memoria. Con todo respeto, me indigna que no haya dicho estas cosas cuando el Sr. Nicolini enchastró al Dr. Guillermo Garcia Costa con unos faxes truchos. En ese caso, las denuncias no eran ciertas, como en el caso de Sendic. ¡Eran falsas! Y fueron realizadas por un “compañero” suyo, al que solo lo terminaron echando del Frente Ampilo años más tarde, cuando siendo Senador de la República, “truchó” un carnet “de pobre” para ser atendido gratis en el Ministerio de Salud Pública. El Dr. García Costa, para su información, también tenía familia y amigos que sufrieron mucho a causa de las calumnias y de la vileza infame de un delincuente que si no terminó preso, fue gracias a la generosidad de los blancos…
Tampoco pareció preocuparle a Ud., Sr. Presidente, que el Cr. Enrique Braga fuera víctima de un verdadero e injusto “linchamiento moral”, que sin duda aceleró su muerte. Ni que gente de su partido, haya protagonizado escandalosos escraches en la puerta de la casa del Dr. Ángel María Gianola, tras la asonada del Filtro (que sí pretendió desestabilizar la institucionalidad del país). ¿Alguna vez se acordó Ud. de las familias y de los amigos de estas personas?
Me preocupa que a Ud. sólo le duela el sufrimiento de las familias y los amigos de sus “compañeros”, pues jamás levantó un dedo cuando el blanco de las críticas –a veces injustas, a veces infames- fueron personas de otros partidos. Me preocupa porque Ud. es el Presidente de todos los uruguayos, y debería ser justo y equilibrado en sus juicios. Es más, como Jefe de una nación, debería estar mejor dispuesto a cosechar con hombría lo que ha sembrado.
“En esos medios que menciono –dice Ud. en su entrevista-, ve la primera plana con todos los titulares y son todos por la negativa. Y cuando hay una cosa buena la ubican en páginas interiores donde se lee poco.” Por más que escarbo en mi memoria, no recuerdo haber visto jamás, en tiempos del Dr. Lacalle o del Dr. Batlle, algún titular del Sr. Fasano en La República, o del Sr. Blixen en Brecha, señalando alguna cosa buena hecha por aquellos gobiernos. Esas cosas, si existían, no aparecían siquiera en las páginas interiores. Y Ud. se queja de que le den un tratamiento aún mejor que el que la prensa frentista le dispensó a otros gobiernos…
También dice Ud., Sr. Presidente, que a pesar de sus quejas, va a respetar la libertad de prensa. ¡Menos mal! ¿Existe acaso otra posibilidad prevista por la Constitución de la República? Más le vale respetarla, porque nuestra Carta Magna, está por encima de los gustos y preferencias de todos; Presidente de la República incluído.
Para ir terminando, Sr. Presidente, quiero aclararle que no estoy de acuerdo con la ley del Talión. En lo personal, procuro tratar bien aún a quien me hace mal, porque mis convicciones filosóficas y religiosas no admiten ni el odio ni la venganza. Lo que no me parece admisible, es que Ud. pida clemencia cuando ni Ud. ni su fuerza política, fueron capaces de ser clementes con los demás. Y reitero, a Uds. se les trata mejor, porque aquí nadie ha calumniado a nadie, nadie ha ido con denuncias falsas a la Justicia. Tanto en el caso PLUNA, como en el caso ANCAP, como en el caso Sendic, la prensa y la oposición, no han hecho otra cosa que decir la verdad. Fueron Uds. los que perdieron una enorme cantidad de dinero. Fue el Sr. Sendic el que mintió. ¿A Ud. le parece que está mal que la gente se entere de estas cosas y se queje?
Lamento, Sr. Presidente, que le duela la verdad. Lamento que le moleste que la prensa y la oposición hagan uso de su libertad. Lamento que no afronte con humildad las críticas de su pueblo. Lamento que no vea que si lo votó más del 50% de los uruguayos, y hoy la aprobación a su gestión no supera el 30%, algo debe estar haciendo mal. El pueblo se le está dando vuelta Sr. Presidente, y el problema no es la prensa, ni la oposición. El problema es que Ud. y el vicepresidente, ya por negligencia, ya por falta de sinceridad, dejaron de ser dignos de confianza. El pueblo –su pueblo- ya no les cree.
Atentamente le saluda,
Álvaro Fernández Texeira Nunes
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