Según ha trascendido, los diputados Ope Pasquet, Tabaré Viera, Conrado Rodríguez y Fernando Amado, no quedaron muy contentos con la Misa que se celebró en la Catedral de Montevideo con motivo del Día del Ejército. Hay varias cosas que a este pequeño grupo de legisladores les molestaron:1) No les gustó que la foto registrada por Búsqueda, en la que el Comandante en Jefe del Ejército, Gral. Guido Manini, aparece de rodillas frente al altar de la Catedral Metropolitana.

Es comprensible que en estos tiempos, dicha foto impacte. Pero la historia enseña algunas cosas muy interesantes. El General José Artigas, Padre de la Patria, era católico. Iba a Misa con frecuencia, rezaba el Rosario y enseñaba la doctrina católica a los niños de Curuguaty.

Cuando estaba en su lecho de muerte, le llevaron el Santo Viático, y pretendieron que comulgara en la cama. Pero el Jefe de los Orientales, perfectamente consciente de estar protagonizando su última patriada, le dijo a Mons. Bogarín, Obispo de Asunción: “Quiero levantarme, para recibir a su Majestad”. El hombre que peleó por la libertad y la independencia, contra la Monarquía y por la República, reconocía a un solo Rey: Jesucristo, presente en la Eucaristía. Y sólo ante Él, se arrodillaba.

No menos importante es que quienes efectivamente hicieron de nuestra República una nación independiente, encomendaron la cruzada libertadora a la Virgen del Pintado, ante cuya imagen se arrodillaron antes de emprender su gloriosa gesta.

Por tanto, que un Comandante en Jefe del Ejército hinque la rodilla durante una Misa en la Catedral Metropolitana, no debería escandalizar a nadie. Más allá de las creencias de unos y otros es un hecho edificante que evoca el comportamiento de los grandes próceres que nos legaron esta Patria, libre y soberana, independiente de todo poder extranjero.

2) No les pareció bien que el Comandante en Jefe del Ejército invitara a los oficiales a asistir a la Misa por el Día del Ejército, pues según Pasquet, “los bienes públicos no pueden emplearse para promover -ni para combatir- actividades religiosas de ninguna índole, porque el Estado uruguayo es laico.”

Es absolutamente cierto que el Estado uruguayo es laico. Pero según fuentes militares, la difusión se hizo a través de los “centros sociales” -por ejemplo, el Círculo Militar-, y a través de círculos de amigos militares en las redes sociales. Por tanto, en este caso, parecería que no se usó ningún bien público para promover una actividad religiosa.

Por otra parte, cuando se cita el artículo 5 de la Constitución, es buena cosa citarlo entero: “Todos los cultos religiosos son libres en el Uruguay. El Estado no sostiene religión alguna. Reconoce a la Iglesia Católica el dominio de todos los templos que hayan sido total o parcialmente construidos con fondos del Erario Nacional, exceptuándose sólo las capillas destinadas al servicio de asilos, hospitales, cárceles u otros establecimientos públicos. Declara, asimismo, exentos de toda clase de impuestos a los templos consagrados al culto de las diversas religiones.”

Como se puede apreciar, la mayor parte del texto del artículo está destinada a establecer la sana cooperación entre el Estado y las religiones presentes en el país. La mutua colaboración, el diálogo, el respeto y el buen relacionamiento entre instituciones estatales y religiosas, debería ser motivo de elogio, no de condena.

3) Según Pasquet “una invitación que viene del Comandante en Jefe es, en el mundo militar, equivalente a una orden.”

Para información del Diputado Pasquet y su séquito, en el Ejército de un país libre y democrático, una invitación es una invitación, y una orden es una orden. No son equivalentes. Si la invitación hubiera sido una orden, como se sugiere, el Gral. Manini tendría que haber pasado revista –cosa jamás vista en la Iglesia-, porque entre la multitudinaria concurrencia, no habría tenido otra forma de saber quien fue y quien no fue a la dichosa Misa.

4) No están de acuerdo con que el registro gráfico del evento, haya estado a cargo del Departamento de Comunicación Social del Ejército. Según ellos, esto “implicaría que hubo funcionarios del estado uruguayo al servicio de actividades religiosas”, y violaría la laicidad.

Cuando el Papa Juan Pablo II visitó Uruguay, el Presidente y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, era el Dr. Julio María Sanguinetti. Y el Dr. Ope Pasquet, era diputado. En aquel momento sí que se pusieron bienes y funcionarios del Estado al servicio de actividades religiosas. Quizá en ese entonces, el Dr. Pasquet objetó el hecho. Yo no lo recuerdo. pero en caso afirmativo, su protesta no tuvo tanta trascendencia como en esta oportunidad.

En efecto, en “EL FAU 572 – Un hito de la Fuerza Aérea Uruguaya”(1), su autor, el May. (Av.) Leonardo Cortés nos recuerda que “Uno de los vuelos más importantes en cuanto al traslado de Personalidades por el FAU 572, fue el realizado el día 8 de Mayo de 1988, con motivo de la segunda visita oficial del Papa Juan Pablo II al Uruguay. La misión consistió en el traslado del mismo desde Carrasco a la ciudad de Melo, dónde el Papa ofició una misa. En concreto, el Papa fue llevado a la ciudad de Melo donde realizaría una misa, para lo cual se dispuso que dicho traslado se realizara en un avión de la Fuerza Aérea, recayendo tan importante misión al FAU 572. Cabe recordar que ese día el Grupo de Aviación Nº 4 (Transporte) estaba de cumpleaños, ¿qué mejor regalo para el grupo que el Papa Juan Pablo II viajara en uno de sus aviones”.

Si para estos diputados la participación de funcionarios del Ejército en el registro gráfico de una Misa en la Catedral amerita un llamado a sala del Ministro de Defensa, ¿qué medida debería haberse tomado ante el uso de un avión de la Fuerza Aérea para trasladar al Papa Juan Pablo II para celebrar una Misa en Melo? ¿Una condena ante un Tribunal Militar?

5) No les gustó que el Comandante en Jefe le haya regalado un cuadro al Cardenal Sturla en nombre del Ejército Nacional.

Mons. Sturla, es el segundo Cardenal que tiene el país, y quizá por eso no estamos muy acostumbrados al significado y alcance de semejante investidura. Copio de Wikipedia: “La dignidad de cardenal, eclesiástico de alto rango de la Iglesia Católica, es el más alto título honorífico que puede conceder el Papa. Quienes lo reciben se convierten en miembros del Colegio Cardenalicio y son “creados” en una ceremonia especial llamada “Consistorio público”. (…) El término “cardenal” deriva del latín cardo o bisagra, lo cual sugiere el papel de fulcro (punto de apoyo, gozne) que desempeñan: Ellos son las “bisagras” alrededor de las cuales gira todo el edificio de la Iglesia, en torno a su máximo dirigente: el Papa.” Queda claro entonces que en cierto sentido, un Cardenal representa al Papa.

Nada tiene de extraño pues, que entre jerarcas, haya intercambio de regalos en nombre de las instituciones a las que representan. Esto habla muy bien del sentido de la diplomacia y del protocolo del Gral. Manini Ríos. Cabe recordar que durante el vuelo citado, el Papa Juan Pablo II, le regaló medallas y rosarios a los tripulantes del FAU 572. Y es lógico. Porque es de bien nacidos ser agradecidos…

6) Cuestionaron la eventual entrega de biblias al personal del Ejército, en nombre, como no podía ser de otra manera, de la paz, la tolerancia y la laicidad.

Una Biblia, para un soldado cristiano (católico, metodista, luterano, pentecostal, episcopaliano, anglicano, presbiteriano, bautista, adventista, etc.) es un libro muy importante. Tan importante que puede marcar una diferencia en su forma de encarar situaciones difíciles. Por ejemplo, la muerte. Que el Ejército las entregue, puede sonarle mal a un laicista que pretende eliminar toda referencia religiosa del ámbito público. Pero es algo muy bien recibido por quienes apuestan a la auténtica laicidad.

Según el concepto clásico, “justicia es dar a cada uno lo suyo”. Por tanto, estaría muy bien que el Ejército le entregara biblias a los cristianos, coranes a los musulmanes, torahs a los judíos y el diario del día a los que no están interesados en lecturas religiosas.

7) Sobre el final de una nota de su autoría, advierte el Diputado Pasquet que “cada paso que acerca al Ejército a la Iglesia Católica, lo aleja de la Constitución”.

Para terminar, cabe preguntarse si ese grupito de Diputados colorados habla en representación de su fuerza política, o en representación de alguna logia secreta. De ser este el caso, estarían incurriendo en una violación de la laicidad igual o peor que la denunciada, pues luego de ser elegidos por el pueblo, estarían usando sus cargos, pagos por el Estado uruguayo, para promover una forma pensamiento y de laicismo antirreligioso que nada tiene que ver la laicidad tolerante y abierta a las distintas manifestaciones religiosas prevista en nuestra Carta Magna. Sería una pena que tan sutiles “defensores” de la Constitución, se terminaran alejando de ella en su afán de ser “más papistas que el Papa”.

Álvaro Fernández Texeira Nunes

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