Nací en una familia que celebraba la Navidad con arbolito, pero sin pesebre. Con Papá Noel, que traía regalos, pero sin Jesús. Con mucha comida rica, pero sin Misa de Nochebuena. Con abundancia de fuegos artificiales, pero sin fuego de Dios en el alma.

Mamá era católica, pero no practicaba mucho. Papá no era creyente y ella respetaba tanto sus creencias, que guardaba las suyas en su intimidad. Eso sí: a mí me bautizó un mes y medio después que nací, y me enseñó a rezarle a la Virgen de Lourdes -de la cual era devota-, desde muy temprana edad. También me llevaba a la Gruta de Lourdes algunos domingos. No íbamos a Misa. Domingo por medio papá se iba a la Parva Domus y mamá y yo comíamos ravioles. Así era su vida, esas eran sus creencias. Siempre los respeté y siempre los quise por lo que eran: mis papás. Un día empecé a pensar diferente en algunas cosas. Pero nunca dejé de quererlos… Muy por el contrario, empecé a quererlos más. Mucho más. Seguir leyendo “MIS NAVIDADES CON JESÚS”

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