Juan fue al cambio que está a la vuelta de su casa, con dos billetes de 2.000 pesos uruguayos. Hizo la cola y al acercarse a la caja, le pidió al empleado que se los cambiara. El empleado contó cuatro billetes de mil pesos, uno de quinientos, dos de doscientos y uno de cien.

Juan vio el cambio y le dijo al empleado:

Juan fue al cambio que está a la vuelta de su casa, con dos billetes de 2.000 pesos uruguayos. Hizo la cola y al acercarse a la caja, le pidió al empleado que se los cambiara. El empleado contó cuatro billetes de mil pesos, uno de quinientos, dos de doscientos y uno de cien.

-No, está mal, perdone, yo vine a cambiar dólares-.

-Muy bien Señor, perdone- dijo amable el empleado. Y al cambio actual, le dio 70 dólares.

Juan vio los dólares y le dijo al empleado:

-No, está mal, perdone, yo vine a cambiar pesos por dólares.

-Señor –dijo el empleado- le estoy dando 70 dólares por los 2.000 pesos que me entregó. Mire la pizarra. El dólar está a 28,50.

-Ud. no me entiende- dijo Juan. –Yo vengo a cambiar 2.000 pesos por 2.000 dólares.

El empleado lo miró, y estuvo a punto de reírse. Pero no sabía si Juan estaba loco, o le estaba tomando el pelo. Prefirió razonar con él.

-Señor, eso es imposible…-

Juan respondió: -Mire, Ud. me está discriminando. Yo siento que estos 2.000 pesos que yo le estoy dando, valen 2.000 dólares.-

-Señor, disculpe, pero no hay discriminación alguna. Le estoy cobrando lo justo.

-Ud. tiene un problema muy serio  –dijo Juan- de identidad monetaria. Ud. piensa que unos papeles valen más unos que otros, cuando son todos iguales. Todos son papel con tinta…

La construcción numérica que Ud. quiera hacer yo la respeto, pero Ud. debería respetar el hecho de que yo considere…

-Pero una cosa son pesos y otra dó…

-¡Déjeme terminar! Ud. debería respetar mi derecho a considerar ambas monedas como iguales. Mirarlas como si fueran distintas, es discriminatorio. ¡Lo que pasa es que Ud. es un pesófobo! ¿Por qué un billete emitido por el gobierno de los Estados Unidos tiene que valer distinto que un billete emitido por el gobierno de Uruguay? ¡Si fuera Ud. un patriota, hasta procuraría que nuestro billete valiera más! Perdón por ese exabrupto patriarcal… Ya sé que mejor es la igualdad…- -¡Y ahora vamos, deme los 2.000 dólares! ¿O qué se cree? ¿Qué los roles que asumió Washington fueron más importantes que los que asumió Artigas? ¡Estamos ante dos papeles prácticamente iguales, decorados con tinta verde, y con el valor 2.000 claramente impreso en las esquinas…! ¡Incluso el dólar es más chico!

-Señor, miré me parece muy bien lo que Ud. dice acerca de la igualdad, pero yo soy un simple empleado, si quiere hablar con el gerente…-

-¡Qué gerente ni qué gerente! Ud. no puede discriminarme porque sienta que ambas monedas son iguales! ¿Es Ud. católico?

-Si pero…-

-¡Yo sabía! ¡Desde que Colón le cambió espejitos por oro a los mayas Uds. vienen currando con el tipo de cambio!

-Pero Señor, no somos nosotros los dueños del sistema fin…

-¡Intolerante! ¡Opresor! ¡Fundamentalista!-

A esta altura la gerente del cambio había escuchado el revuelo provocado por Juan. Se acercó a la caja.

-¿Qué ocurre?- le preguntó al empleado.

-El Sr. aquí presente quiere darnos 2.000 pesos a cambio de que nosotros le demos 2.000 dólares. Dice que estamos haciendo discriminación de monedas, que no respetamos la  identidad monetaria que a su juicio debe haber entre los países y sus respectivas monedas, y algo sobre los roles que asumieron Washington y Artigas en sus respectivos países…- -Incluso me trató de pesófobo…-.

La gerente llevó aparte al empleado y le pregunta: -¿No llamaste al Vilardebó?-

-No fue necesario. Mi novia trabaja ahí…-

-¿Y?-

-Hasta el domingo inclusive, está todo el personal en un Congreso en Punta del Este… creo que sobre Perspectiva de Género y Salud Mental, o algo así…

Álvaro Fernández Texeira Nunes

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