1.INTRODUCCIÓN

El domingo 25 de Julio se publicó en el diario El País una nota titulada: “Guía de sexualidad concitó consenso”.[i] Este consenso, se habría alcanzado aparentemente, entre las autoridades de la enseñanza y las autoridades de la educación católica: “finalmente –dice la nota-, salió el humo blanco: habemus una propuesta didáctica de educación sexual para las escuelas y los jardines”. Durante la semana, cuestionaron la propuesta el Cardenal Daniel Sturla y Mons. Jaime Fuentes. El Cardenal Sturla sostuvo que “en el Estado democrático, este tiene que velar para que los padres cumplan su patria potestad, pero no puede ponerse en el lugar de los padres y darle a esos chicos una educación que no es la que su familia considera conveniente”. En este sentido afirmó que el material impone una ideología y que eso es “propio de los estados totalitarios pero no puede serlo de uno democrático”

Mons. Jaime Fuentes, por su parte, cuestionó desde su web[ii] que se hubiera alcanzado un “consenso”: “No es posible aceptar esto –dijo-; pienso que tiene que haber algún error en la información.”

El Papa Francisco, en la Encíclica Laudato sí, publicada el 15 de mayo de 2015, dice concretamente que “La cultura moderna y contemporánea ha abierto nuevos espacios, nuevas libertades y nuevas profundidades para el enriquecimiento de la comprensión de esta diferencia. Pero ha introducido también muchas dudas y mucho escepticismo. Por ejemplo, yo me pregunto si la así llamada teoría del gender no sea también expresión de una frustración y de una resignación, orientada a cancelar la diferencia sexual porque ya no sabe confrontarse con la misma. Sí, corremos el riesgo de dar un paso hacia atrás. La remoción de la diferencia, en efecto, es el problema, no la solución. Para resolver sus problemas de relación, el hombre y la mujer deben en cambio hablar más entre ellos, escucharse más, conocerse más, quererse más. Deben tratarse con respeto y cooperar con amistad. Con estas bases humanas, sostenidas por la gracia de Dios, es posible proyectar la unión matrimonial y familiar para toda la vida. El vínculo matrimonial y familiar es algo serio, y lo es para todos, no sólo para los creyentes. Quisiera exhortar a los intelectuales a no abandonar este tema, como si hubiese pasado a ser secundario, por el compromiso en favor de una sociedad más libre y más justa.”[iii]

En respuesta al llamado del Papa Francisco a “no abandonar este tema, como si hubiese pasado a ser secundario”, es que nos proponemos analizar a continuación, la propuesta publicada por el CEIP.

2. LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO

Esta ideología nació en los años ´60, y es distinta del feminismo tradicional que en su momento luchó por los legítimos derechos civiles de las mujeres. El feminismo “de género” plantea cosas como la “liberación de la mujer” de sus roles clásicos de esposa y madre, la lucha de clases al interior de la familia, la desconstrucción de roles, los “derechos reproductivos” y el “derecho a la identidad sexual.”

En la Conferencia de Pekín sobre la Mujer (1995) se dice que “género se refiere a las relaciones entre mujeres y hombres basadas en roles definidos socialmente que se asignan a uno u otro sexo.” Todos los roles se consideran intercambiables. Y pretenden llevar el intercambio de roles al plano sexual. Incluso ahora hablan de asignación de sexo al momento del nacimiento, con lo cual uno no nacería varón o mujer, sino que a uno le sería asignado un sexo…

Para los promotores de esta ideología, “no existe un hombre natural o una mujer natural, (…) no hay conjunción de características o de una conducta exclusiva de un sólo sexo, ni siquiera en la vida psíquica. Ahora, si la “sexualidad “natural” no es la heterosexualidad, si no hay naturaleza, entonces todo vale, todo es lo mismo. Del mismo modo, si todo es “matrimonio”, nada es matrimonio. Todo da lo mismo. Es una clara manifestación del relativismo ético. Incluso dicen que la procreación es una “construcción cultural biologizada.”

Así, “género” propone cambiar el concepto de “hombre”: “El hombre se construye a si mismo: yo soy lo que quiero ser”. Simone de Beauvoir dirá: “No se nace mujer, se llega a serlo.” También se propone cambiar el concepto de verdad. La definición clásica dice que “la verdad es la adecuación del entendimiento a la realidad”. “Género” dice que “la verdad se crea, se hace, se construye.” Se niega la naturaleza humana individual, y para ello se propone una escuela “niveladora”, para expurgar la concepción del mundo familiar y ambiental. Utiliza la cultura de la imagen, que ataca más a lo emocional que a lo racional. Y utiliza la cultura actual para ir destruyendo una a una todas sus dimensiones, mientras la sustituye por otra cultura totalmente distinta utilizando para ello la manipulación del lenguaje. El objetivo es cambiar la cultura sin necesidad de usar la fuera de las armas.

Las feministas de género, en su lucha por “liberar a la mujer”, promueven conductas antiprocreativas: anticoncepción, aborto, “matrimonio” igualitario, etc. Esto le viene como anillo al dedo al maltusianismo, partidario del control poblacional (Fundación Ford, Fundación Rockefeller, George Soros, Bill Gates, Ted Turner, Club de Bilderberg, etc.), que buscan reducir la presión sobre los recursos naturales, y facilitar el acceso a los mismos por parte empresas multinacionales que en muchos casos, son de su propiedad.  Por eso financian a los movimientos feministas, y promueven todo tipo de leyes “antiprocreativas”. La ONU y sus agencias -en buena parte dominadas por estos “lobbys”-, brinda el marco legal a los “nuevos derechos” -que nada tienen que ver con los derechos humanos fundamentales-, y financiamiento a los países del Tercer Mundo, condicionando los ayudas a la implementación de políticas de género.

3. ALGUNOS ANTECEDENTES JURÍDICOS

El artículo 17 de la Ley de Educación Nº 18.437[iv] establece que “el principio de laicidad implica “el tratamiento integral y crítico de todos los temas en el ámbito de la educación pública, mediante el libre acceso a las fuentes de información y conocimiento que posibilite una toma de posición consciente de quien se educa. Se garantizará la pluralidad de opiniones y la confrontación racional y democrática de saberes y creencias.”

En palabras del Dr. Felipe Rotondo[v], el principio de laicidad implica que “el Estado no adopta una religión ni adhiere a una corriente de pensamiento filosófico; pero “su neutralidad no implica desconocer ni rechazar los hechos sociales y las instituciones sociales concernientes al ejercicio de la libertad religiosa, con el límite del orden público”[vi]

Lo cual, en nuestro caso, tiene dos consecuencias muy claras: la primera, es que si el Estado no puede adherir –en función del principio de laicidad- a una corriente de pensamiento filosófico concreta, entonces no puede adherir –como lo viene haciendo desde años, condicionado por ciertos organismos internacionales- a la ideología de género. La segunda, es que en los hechos, ésta y las otras 22 propuestas de educación sexual que están en la página web del CODICEN, desconocen, cuando no rechazan, el de la libertad religiosa al no presentar otras opciones distintas de educación sexual que las basadas en la ideología de género.

 Sigue Rotondo: La negativa, el silencio sistemático del hecho religioso es un acto de religión. Un Estado se hace religioso ‘al revés’ si actúa de tal manera que hace difícil a sus habitantes el planteo claro y la resolución libre del problemas religioso”. Y remata:  “El reformador José Pedro Varela decía que “el ateísmo es también una doctrina religiosa, por más absurda que pueda considerarse.” Análogamente, en este caso, se podría sostener que “la ideología de género es también una doctrina religiosa”, por la que el Estado, en contra del principio de laicidad, ha tomado parte, acallando además las voces disidentes.

En concreto, sobre la obligación de respetar la laicidad, dice el Estatuto del Funcionario Docente[vii] que sus “deberes funcionales” son, entre otros: “respetar la individualidad de los educandos, ajustándose en su conducta a los principios de dignidad, igualdad y solidaridad humana; garantizar plenamente la independencia de la conciencia moral y cívica del educando, ya que la función docente obliga al tratamiento integral, imparcial y crítico de las diversas posiciones o tendencias relativas al estudio y la enseñanza de la asignatura respectiva; abstenerse de hacer proselitismo de cualquier especie (…) la violación de este inciso será preceptiva causal de destitución.”

El Estatuto reafirma la defensa de la libertad del educando cuando, en el Art. 4 se regulan los derechos específicos del funcionario docente: “La libertad de conciencia y la libertad de opinión, sean éstas de orden religioso, filosófico, político o de cualquier otra índole, dentro del más estricto marco de laicidad, preservando la libertad de los educandos ante cualquier forma de coacción.

4. ANÁLISIS RESUMIDO DE LA PROPUESTA DEL CEIP

Se valora el esfuerzo realizado por los autores de la propuesta, y se destaca que la misma tiene aspectos compartibles, como la necesidad de enseñar a los niños -a la edad conveniente-, cómo “se hacen” los bebés o qué sucede en la barriga de mamá. También es positivo que se les eduque acerca de su higiene personal, sobre la forma de resolver conflictos sin violencia, etc.

4.1. Libertad y derechos de los padres

No se puede obviar el hecho de que parte de los niños que asisten a la escuela pública, son hijos de padres cristianos, que pretenden educarlos según sus propios principios y valores. Si bien lo ideal sería encontrar una propuesta de consenso para la educación en la afectividad de los niños uruguayos, ello no parece posible mientras las autoridades de la enseñanza pretendan imponer la ideología de género. Por tanto, mientras no se alcance un acuerdo, quizá lo mejor sea obtener del CODICEN autorización para usar distintos manuales de educación sexual o afectiva en la enseñanza pública. No hay que olvidar que es deber del Estado contemplar todas las corrientes de opinión. También parece razonable requerir el consentimiento informado de los padres para el modelo de educación sexual o afectiva que libremente elijan para sus hijos.

Si bien manifiesta el documento su intención de respetar las opiniones de todos, de integrar a las familias, de facilitar la libertad de expresión, etc., en los hechos, impone de forma dogmática una visión antropológica y sociológica que rompe con el más elemental concepto de naturaleza, forzando situaciones, sometiendo a niños desde los 3 años de edad, a comportamientos contrarios a su naturaleza y violatorios de su intimidad. Además, la guía promueve el hedonismo y genera confusión y eventuales conflictos, donde antes no los había.

Se observan graves faltas de respeto a la libertad y al derecho inalienable de los padres de educar a sus hijos, consagrados en la Constitución. Libertad que además es coartada, en la medida que no se facilita el acceso a ningún tipo de información alternativo a la ideología de género. Por tanto, es necesario dejar claro que ninguna autoridad educativa, por importante que sea, tiene la potestad de imponer a los niños un único modelo educativo, cuando este es contrario a los principios y valores de sus padres. Lo contrario es discriminación y va contra la laicidad y por tanto, contra la libertad.

4.2. Respaldo científico

El documento dice basarse en “información científica validada”, pero se reconoce que la ideología de género “está en debate”, y por ello es grave que no se presenten las fuentes de dicha información, y que no se consideren en absoluto, estudios científicos que cuestionan o contradicen abiertamente las creencias de los promotores de la ideología de género. Ello es contrario al propósito de velar por el interés superior del niño, consagrado en la Convención de los Derechos del Niño. Además, da información parcializada –y antes de tiempo- sobre temas tales como la regulación de al fecundidad.

Los resultados de las investigaciones de prestigiosos científicos europeos y norteamericanos, demuestran que tanto en niños de un día de edad, como en niños de nueve meses de edad, como en adultos, los varones y las mujeres manifiestan interés por distintas cosas. Y cuánto más libres son, eligen en mayor grado las profesiones que más les gustan. Mientras las mujeres tienen más interés por las relaciones humanas, los hombres tienen más interés por cuestiones técnicas. Y ello se debe a que las diferencias biológicas no son solo morfológicas, sino también endócrinas, hormonales, lo cual influye drásticamente en el comportamiento de varones y mujeres.

4.3. Legitimidad de los reclamos de la Iglesia

La Iglesia tiene una larga tradición en la defensa y promoción de “valores que son esenciales al bien común de la sociedad, como la paz, la justicia, la solidaridad, el bien de la familia fundada sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer, la tutela de la vida humana desde la concepción hasta su muerte natural, y el derecho y obligación de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones morales y religiosas”.[viii]

Es notoria la defensa que ha venido haciendo la Iglesia de los derechos humanos fundamentales, inherentes a la personalidad humana, consagrados en la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948. Entre ellos, está el derecho inalienable de los padres a educar a sus hijos, y el derecho de libertad religiosa (fundamento de la laicidad). Ambos derechos son conculcados en esta propuesta, ya que se adoctrina a los alumnos de educación inicial y primaria, en una concepción del hombre, y según una ética, que son contrarias tanto a la razón natural como a la antropología y moral cristianas, que hunden sus raíces en el pensamiento clásico precristiano.

La Iglesia, sembradora a manos llenas del Amor de Dios entre los hombres, está más que legitimada para manifestar públicamente su disconformidad ante una propuesta educativa elaborada exclusivamente desde la ideología de género, en tanto y en cuanto viola derechos humanos fundamentales. Y también tiene el derecho de cumplir con su misión religiosa transmitir -a sus fieles y a todos los hombres de buena voluntad- la verdad sobre el hombre y su destino, no sólo a la luz de la revelación recibida, sino también, a la luz de la inteligencia.

4.4. ¿Educación para el amor?

Para terminar, la educación sexual, es un componente de la educación en la afectividad, ya que nadie puede negar que en todo encuentro sexual sano, hay elementos emocionales y afectivos. Se echan en falta referencias claras a estos elementos. En particular sorprende que mientras la palabra “género” se menciona más de 80 veces en el documento, a excepción de la vez que se usa como parte de la expresión “hacer el amor”, la palabra “amor” no figura en la guía.

 5. ANÁLISIS DETALLADO DE LA PROPUESTA DEL CEIP

El documento fue producido por el CEIP y Gurises Unidos, con apoyo de UNPFA (la agencia especializada de las Naciones Unidas que se dedica a patrocinar programas de política demográfica desde 1967. Estos programas de política demográfica tienen como objetivo controlar el crecimiento poblacional de los países miembros de la ONU.

En el prólogo, se hace referencia al marco normativo en el que, a juicio de los autores, se enmarca la elaboración del documento. Citan por ejemplo, la Ley 18.426 -que legaliza el aborto-, la cual tiene entre sus objetivos “capacitar a las y los docentes de los ciclos primario, secundario y terciario para la educación en el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos”. No citan sin embargo, la parte que dice que esto debe hacerse “en el respeto de los valores de referencia de su entorno cultural y familiar”. Lo cual, como se verá, está lejos de concretarse.

CAPÍTULO 1

Aquí se establece el marco conceptual a partir del cual se elaboró el programa. Se reconoce que “la categoría de género es una categoría en debate, sin embargo se asume como concepto integrador.” (p. 12) Cabe preguntarse cómo puede asumirse una categoría en debate” como concepto integrador. A lo sumo, “la categoría género” podría asumirse como una  categoría a tener en cuenta a la hora de elaborar propuestas de educación sexual, ya que existen otras con enfoques muy diferentes.  Reducir la información para formar opinión a partir de una sola categoría, que además está en debate, sería ir en contra de la laicidad.

Todo el Capítulo 1 está dedicado a establecer qué se entiende por sexo, genitalidad, cuerpo, género, roles de género, estereotipos de género, socialización de género, diversidad sexual, identidad sexual y orientación sexual, según la ideología de género, excluyendo la posibilidad de que otras interpretaciones de la sexualidad humana puedan ser tenidas en cuenta.

En el apartado Sexo, la guía dice que “sexo refiere a las características y diferencias genéticas, hormonales y anatómicas que distinguen al espectro de humanos en  machos, hembras e intersexuales. Esta definición se encuentra actualmente en discusión, ya que han surgido corrientes de pensamiento que  también conciben al sexo como una construcción social.” Ciertamente, el sexo biológico es la base objetiva, pero no comprende sólo lo animal anatómico, sino también lo afectivo, lo expresivo, lo psicológico (la forma de pensar, de querer, etc.): en síntesis, la totalidad del ser personal. “Sexo masculino” y “sexo femenino” son características o modalidades de la persona humana. Los humanos, según su sexo, no son “machos o hembras”, sino “varón o mujer”, y no hay una categoría intermedia (intersexual): XX o XY, es parte de lo que “se es”.  Lo corporal y lo espiritual (inteligencia y libertad) están unidos e integrados en la persona. Lo corporal no es indiferente a lo espiritual. La sexualidad es algo muy bueno, precisamente por estar integrado en la persona que es muy buena, y tener una función primordial en la persona: apertura a otro, por la complementariedad, la autodonación y la procreación.

En el apartado Genitalidad, la guía dice: “La genitalidad es una de las dimensiones de la sexualidad que implica el uso de los órganos genitales y demás zonas erógenas en diversas prácticas sexo-genitales (no sólo las coitales) que pueden expresarse en solitario o en vínculo con una o más personas. Su finalidad en general incluye lo placentero y/o reproductivo. Genitalidad y sexualidad no son sinónimos, ya que la sexualidad incluye y trasciende la genitalidad.” Si bien se podría comentar extensamente este punto, solo se señalarán dos hechos graves: la inoportuna introducción de estos contenidos en la educación inicial y primaria, y la visión netamente hedonista y materialista de la sexualidad que se imparte en la escuela, sin espacio aparente para el amor y la entrega al otro.

En el apartado Identidad sexual se afirma que “la educación sexual incorporada al sistema educativo formal se integra al proceso de construcción de subjetividades, aporta al autoconocimiento, la autoconciencia y la reflexión; hace posible un tránsito más responsable y autónomo.” Ello dependerá en gran medida, de la orientación de esa educación, ya que puede generar un problema donde no lo hay: hay niños que pueden llegar a preguntarse si son varones o mujeres, cuando en otras circunstancias no se lo habrían planteado, ya que por lo general, su autoconciencia subjetiva coincide con la realidad de lo que son. También puede ocurrir que algunos niños se pregunten si son algo que no está en el orden de lo que una persona es (LGTBI), pero que puede despertar gracias a la exploración continua a la que le invitan -gustos, intereses, inclinaciones– lo que podría llegar a generar en ellos una autoconciencia subjetiva distinta de lo que son (todos somos XX o XY). Se es autónomo y responsable cuando, en decisiones libres (actos libres), se ve previamente algo como conveniente a lo que uno es, y por eso, se percibe ese algo como valioso, pues desarrolla su ser.

En el apartado Identidad de género se sostiene que esta “consiste en la autopercepción como “niño”/“varón” o “niña”/“mujer”. Dicha autoidentificación desde el punto de vista psicológico aparece a los 18 meses de vida, presentando una tendencia a fijarse hacia los  5 años de edad.” Aquí es necesario aclarar que la autopercepción, puede corresponder con lo que se es, o no: en este último caso, los especialistas hablan de “disforia de género”La identidad no se  compone a partir de percepción subjetiva que uno tiene de sí mismo. Identidad es quién uno es, lo que es; en la autopercepción uno puede percibirse distinto a como uno es, pero entonces esa percepción no coincide con la realidad.

 En el apartado Expresiones de género la guía dice que “son las formas de expresar “masculinidad” o “femineidad” de acuerdo a las normas culturalmente establecidas en un tiempo y sociedad determinada. Dichas formas de expresar el género (manera de hablar, caminar, moverse, vestirse, etc.) son valoradas cuando coinciden en el patrón hombre-masculino y mujer-femenina, y rechazadas cuando esto no ocurre.”  Lo que no queda claro es que algunas expresiones de género, son consecuencia de lo que se es: varón – mujer  (voz, fuerza y formas de expresión vinculadas, etc.); otras, derivan más indirectamente, y dependiendo de factores culturales (colores de ropa, entonación, algunas posturas, etc.).  Pero tales expresiones no determinan si uno es varón o mujer; por tanto, no componen la identidad sexual.

En el apartado Orientación sexual, la propuesta dice: “Es la atracción emocional, afectiva y sexual hacia personas del mismo género (orientación homosexual), del género contrario (orientación heterosexual) o ambos (orientación bisexual).” Estas orientaciones, tampoco componen lo que uno es (varón-mujer). Refieren a una TENDENCIA, no a un SER. Si la tendencia se corresponde con el ser, se facilita el obrar libre según el propio ser (o identidad). Si no, la tendencia dificulta un actuar conforme al propio ser. La TENDENCIA, en la medida que no es libre, no es calificable éticamente -como buena o mala-. Los actos, en cambio, sí, según que se correspondan o no con el propio ser, en la medida en que desarrollan la potencialidad de ser contenidos en ese ser.

El ser sexuado, implica diferencia, correlatividad y complementariedad con el otro sexo. Tal complementariedad es necesaria para el desarrollo social. En diversos ámbitos esta complementariedad es conveniente; pero hay uno en el que es indispensable: el de la generación de otras personas -hijos-, que tienen necesidad conjunta de varón y mujer como padre y madre, como algo que les corresponde, que le es debido, ante lo que tienen derecho. De allí el valor social del matrimonio, la familia, la maternidad – paternidad. Pero para el desarrollo personal, no es necesario que tal complementariedad se dé en el ámbito de la intimidad sexual propia de la relación conyugal. Se puede desarrollar la potencialidad del ser personal sin constituir un matrimonio, sin actualizar la potencialidad procreativa de la sexualidad; y por ende, sin que la potencialidad de entrega del propio amor y afecto se manifieste en la entrega a una mujer/varón de la masculinidad/femineidad en la mutua entrega-aceptación y unidad afectiva, voluntaria y corporal de la unión sexual. Pero la potencialidad de entrega libre por amor (para la cual la sexualidad es una fuerza potencial) sí es necesario desarrollarla en otros ámbitos, para lograr el desarrollo personal que es apertura a otro/s, don de sí, y aceptación del don de sí de otras personas.

La propuesta señala además que la orientación sexual “está referida a la preferencia de cada persona para establecer vínculos erótico-genitales”, y afirma que ésta no es una opción de carácter personal que se realice de forma racional ni consciente, sino que es producto de la historia de cada sujeto, de procesos psico-sexuales y afectivos por los que haya transitado. Supone un proceso dinámico que puede modificarse y variar con el tiempo.” Sería bueno aclarar que estas modificaciones pueden ser consecuencia de procesos biológicos que alteran la conformación cerebral (por falta de segregación de la testosterona suficiente durante la evolución prenatal); o también factores de la historia personal.

CAPÍTULO 2

En este capítulo se habla de “las infancias”, “las adolescencias”, los cambios psicológicos, los cambios corporales y la sexualidad. El capítulo arranca sosteniendo que “La Convención –de Derechos del Niño- promueve un cambio sustancial al comenzar a considerar a los niños y niñas como sujetos de derechos, capaces de expresar sus deseos y necesidades.”, sin caer en la cuenta que los niños siempre fueron sujetos de derecho, desde que en sentido jurídico, son personas, y por tanto, titulares de derechos. Se habla de la necesidad de establecer vínculos afectivos durante la infancia – adolescencia para “facilitar una referencia para el desarrollo armónico de la sexualidad en la edad adulta” (p. 19), lo cual en principio es positivo. Sin embargo, se refiere luego al “complejo de Edipo” y al “complejo de Electra” (p. 20) como si fuera algo que ocurre en todos los casos sin excepción, y a los “juegos sexuales” (p. 22) de los niños en diversas etapas de su desarrollo, sólo se los valora en función del acuerdo o desacuerdo que pueda haber entre los protagonistas. Ninguna otra consideración ética se toma en cuenta al momento de evaluar dichos “juegos”.

CAPÍTULO 3

Este capítulo versa sobre “el abordaje de la educación sexual en la escuela”. Entre los aspectos a tener en cuenta al momento de educar sexualmente a los niños y adolescentes, se menciona que ello “supone aportar información científicamente validada” (p. 21). La pregunta que cabe aquí -y todas las veces que en el documento se habla de información científicamente validada es: “¿validada por quién?” Y “¿con qué filosofía subyacente?”, porque hay numerosos estudios de científicos a nivel internacional[ix][x], que no solo cuestionan, sino que contradicen abiertamente la información científica aportada por los partidarios de la perspectiva de género.

Más adelante, el documento habla de la “posibilidad de integrar contenidos no estrictamente biológicos al Programa de Educación Inicial y Primaria” (p. 22), de manera de posicionar a “la sexualidad ya no como aquello de lo que no se puede hablar, ni nombrar sino como una dimensión que necesariamente debe integrarse como aprendizaje en la escuela.” (p. 22) El problema no es que se hable o se deje de hablar de educación sexual, sino más bien, con qué enfoque se encara, cuáles son sus contenidos, qué tipo de “sexualidad” se enseña, desde qué concepción filosófica y antropológica se parte. De hecho, hay manuales más completos que los elaborados a partir de la ideología de género, desde que su objetivo último, es educar en el amor y para el amor, y en consecuencia, no reducen “sexualidad” a “genitalidad” y poco más.

Se vuelve a afirmar en este capítulo que la sexualidad es una construcción; y si bien es cierto que la cultura influye, no es correcto reducir todo a cultura.

Sobre la escuela, la guía dice que esta “no solo brinda conocimientos pertinentes y científicos vinculados al cuerpo, a la reproducción y la afectividad. También enseña sobre las diferencias de género, sobre los derechos de hombres y mujeres, sobre las diferentes maneras de vivir y expresar la identidad sexual de cada persona. Y lo hace en el momento más oportuno de acuerdo a los intereses y edades de niños y niñas” (p. 24). Toma claro partido a favor de una postura que si bien estaría en debate, lejos de cuestionarse, se asume sin más.

Es positivo el propósito que se enuncia a continuación: “la escuela debe colaborar para que los niños y niñas reciban educación sexual integral, enseñándoles a respetar la diversidad de opiniones, haciéndoles conocer sus derechos a expresarse y brindándoles la información necesaria para tomar las decisiones personales que influirán en su vida.” (p. 24) Sin embargo, no se toman en cuenta para un tratamiento crítico y reflexivo de la materia, otras opiniones, enfoques o estudios científicos acerca de la sexualidad, que van en dirección contraria a lo que se enseña desde la “perspectiva” de género.

Prueba de ello es que en este y otros capítulos, la sexualidad se ve casi exclusivamente desde su dimensión “placentera” (p. 25). Se habla poco de la responsabilidad con la que es necesario manejarse en este terreno, y son escasas las referencias a la sexualidad desde el punto de vista procreativo, aspecto para nada desdeñable en la formación para una sexualidad integral. Se dice como se hacen los bebés, pero la idea que queda es que el fin primario del sexo es el propio placer, la propia satisfacción.

La guía reitra que el abordaje de la educación sexual en el aula, debe hacerse “desde una perspectiva de género, la que implica re-pensarse, desmitificar y romper prejuicios en la tarea cotidiana del aula, revisión permanente de los modelos de mujer y varón, los permisos y expectativas que se le atribuyen a unos y otros.” (p. 25).  Por tanto, aunque más adelante se hable de debate, libre expresión, intercambio, diálogo, participación y pensamiento crítico, la educación sexual en el aula no se aborda desde otra perspectiva que no sea la de género.

En otro pasaje de este capítulo se hacen preguntas acerca de los espacios que se dedican a juegos de niños y niñas, de la implementación de juegos independientes del sexo, etc. A priori no está mal hacerse estas preguntas ni promover la integración entre ambos sexos. Lo que debería cuidarse, sin embargo, es no forzar situaciones que se dan naturalmente. Por ejemplo, parece razonable defender la libertad de un grupo de niños que a diario, juegan al fútbol en el recreo. Someterlos a jugar “juegos de niñas” –o a las niñas, “juegos de varones”-, si ello va en contra de su voluntad y/o de su tendencia natural, parece excesivo.

CAPÍTULO 4

En este capítulo se trata sobre formación ética y ciudadanía. Si bien hay aspectos positivos, después de hablar de convivencia, de respeto, de diversidad, de diálogo, de debates y mesas redondas, casi al final vuelve a sostener que hay que “visualizar y problematizar las construcciones de género en la vida cotidiana apostando a la igualdad de oportunidades para niños y niñas desmitificando las relaciones de poder.” (p. 30) En síntesis, todo puede debatirse, salvo la existencia de “construcciones de género” que “generan desigualdad”, y que hay que “desmitificar”.

Más adelante, propone “impulsar el pensamiento crítico sobre los modelos hegemónicos de nuestra sociedad que imponen parámetros de ser, sentir, pensar y actuar. Integrar la diversidad en el aula implica celebrarla en todas sus expresiones y apostar por su conocimiento y respeto.” (p. 30) Y luego propone: “desnaturalizar los modelos hegemónicos de género atribuidos a varones y mujeres.” (p.32) Esta desnaturalización sería necesaria para romper con la desigualdad, la discriminación y los prejuicios Una vez más, no parece poder cuestionarse, el dogmático modelo de pensamiento que pretende imponer la ideología de género.

Además, hay otras interpretaciones del problema de la desigualdad, que si buen pueden coincidir en el diagnóstico con la ideología de género, proponen soluciones bien diferentes. En lugar de eliminar las diferencias naturales (“deconstruyendo” roles para luego construir otros distintos que ocupen su lugar), enseña a respetarlas, y a pasar por encima de ellas, mediante la firme determinación de amar a los demás como a uno mismo, de ser generosos, de entregarse al servicio de quienes más lo necesitan. Lamentablemente, la guía de educación sexual no habla de amor, salvo en una ocasión, como parte de la expresión “hacer el amor”.

CAPÍTULO 5

Este capítulo está destinado a “las familias”, entendiendo por tales cualquier tipo de “arreglo familiar” con niños a cargo. Si bien es cierto que la escuela debe atender todas las realidades sin discriminar a nadie, este enfoque en cierto modo diluye el ideal clásico de familia: si lo que se busca –como dice el documento en su página 19-, es facilitar una referencia para el desarrollo armónico de la sexualidad en la edad adulta, no hay mejor referencia ni mejor ambiente para el desarrollo y crecimiento de los niños que una familia integrada por el padre, la madre y sus hijos. Los estudios científicos al respecto, abundan.

Más adelante (p. 36), se vuelve sobre el marco normativo que regula la educación sexual y se destacan las ventajas de “integrar” a “las familias” en la educación sexual de los niños. Sin embargo, esa integración debe seguir esta pauta: “Es importante comunicar a las familias que la educación sexual es un derecho de los niños, niñas y adolescentes, por lo cual los padres, madres y/o referentes familiares no pueden permanecer indiferentes a dicho derecho, aún cuando no coincida con sus valores y creencias.” (p. 36)

Veamos: es cierto que los padres, madres y/o referentes familiares no pueden permanecer indiferentes a los derechos fundamentales de sus hijos o niños a cargo. Lo que es falso, es que deban aceptar pasivamente –“aún cuando no conicida con sus valores y creencias”´-, cualquier tipo de educación sexual que el Estado les quiera imponer. Este planteamiento, desconoce por completo el Art. 41 de la Constitución de la República, que dice: “El cuidado y educación de los hijos para que éstos alcancen su plena capacidad corporal, intelectual y social, es un deber y un derecho de los padres.”

Es grave y discriminatorio sostener que los padres deben aceptar sin protestar cualquier tipo de educación sexual que el Estado les imponga a sus hijos. Grave, porque pone en tela de juicio el derecho inalienables de los padres a educar a sus hijos según sus propios valores y creencias. Y discriminatorio, porque existiendo programas alternativos, elaborados de acuerdo con principios y valores acordes a la ley natural –y con los que pueden coincidir cristianos y no cristianos- el Estado no brinda la posibilidad acceder a ellos a quienes discrepan con la ideología de género. Todo ello implica una clara violación a la laicidad.

Más adelante, la guía dice: “Se debe tener presente que al trabajar con las familias acerca de la educación en sexualidad de los niñas, niños y adolescentes, se está abordando la propia sexualidad y educación sexual recibida, que en muchas ocasiones ha sido una educación sexual silenciada, generalmente el desafío planteado es no repetir ese modelo, y por el contrario, revertirlo.” (p. 37) “Lo mismo sucede en lo que respecta a lo que los y las referentes familiares piensan en torno a las características, roles y atributos correspondientes al ser mujer y varón, y esto repercute en la educación de sus hijos e hijas. Ser padres/madres y educar en sexualidad no quiere decir que deban ser profesionales en la temática y aunque lo sean, todos son portadores de saberes, creencias y prejuicios en relación a la sexualidad y al género y al tratarse de sus hijos/as están directamente implicados.” (p. 37).

“Muchas veces –sigue la guía- la ideología en materia de sexualidad de los /as que están a cargo de la crianza de los niños/as no concuerda con la de los técnicos que desde diferentes espacios, trabajan con ellos/as. Es importante ser respetuosos de los valores de cada familia pero sin dejar de lado el posicionamiento personal.” (p. 37)

Por un lado, partiendo del supuesto general de que los padres o referentes adultos, recibieron una educación sexual errónea o inexacta, se da licencia a los maestros para ir en contra de su voluntad y de sus derechos. Por otro, si aparece algún profesional (psicólogo o psiquiatra) con evidencia que contradice la ideología de género, al tratarse de sus hijos, podrían estar guiándose por prejuicios. En consecuencia, a los padres, no habría que hacerles caso en ninguna circunstancia.

En síntesis, ninguna de estas afirmaciones respeta el derecho de los padres a educar a sus hijos, consagrado en el Art. 41 de la Constitución. En los hechos, a las familias no se las incluye: si no se oponen, se las adoctrina; si lo hacen, se las “ningunea”.

Se pone énfasis en abordar el tema de la educación sexual en tanto derecho (p. 41). Esto estaría muy bien si se mencionara que es un derecho y un deber constitucional de los padres educar a sus hijos, pero por lo que se ha visto, se enfoca la educación sexual como derecho sólo desde el punto de vista del niño.

Estas consideraciones generales terminan afirmando que: “Los roles y estereotipos de género son una construcción cultural, producto de un determinado tiempo histórico por lo que no alcanza con una única instancia de trabajo en la clase para su problematización, sino que es necesario un abordaje sistemático para contribuir a desnaturalizarlos.” (p. 46) En buen romance, hay que machacar y machacar, desde todas las materias con un “enfoque transversal” para desterrar la idea de que las diferencias entre hombre y mujer son algo más que biológicas, y asentar el dogma[xi] de que toda otra diferencia entre ellos es de naturaleza cultural.

El último párrafo dice: “Las/os docentes encontrarán en este material propuestas para abordar Género, y no solamente Sexualidad. Las mismas han sido incluidas desde la convicción de que también al trabajar en Género se promueve la Educación Sexual de niños, niñas y adolescentes.” (p. 46) Sin embargo, da la impresión de que se utiliza la Educación Sexual, para meter, como en un moderno caballo de Troya, la ideología de género.

PROPUESTAS PARA INTEGRAR LA EDUCACIÓN SEXUAL EN EL AULA

A continuación, se presenta un programa mediante el cual se introducen conceptos con ideología de género en Biología, Historia, Geografía Etica-Derecho, Lenguas y Conocimiento Artístico. (p. 47 – 53). Como generalmente ocurre con esta ideología, el problema no son los temas que se tratan, sino cómo se tratan, desde qué enfoque, desde qué corriente filosófica, antropológica, sociológica, económica, etc.

Es difícil juzgar un programa solo en base a los títulos de los temas a tratar, y por eso preferimos emitir juicio sobre las actividades que se describen en el capítulo siguiente.

ACTIVIDADES

De la página 54 a la página 88, se proponen una serie de actividades que resumimos y comentamos en el siguiente cuadro:

ACTIVIDAD OBJETIVO
Cambiamos la historia Problematizar los estereotipos de género que aparecen en los cuentos tradicionales para promover el pensamiento crítico y la identificación de cómo estos estereotipos coartan la libertad.

La ideología de género niega la existencia de diferencias entre varones y mujeres distintas de las que se perciben en un cuerpo masculino y en un cuerpo femenino. La pregunta que cabe hacerse –según la antropóloga evolutiva Anne Campbell[xii], es “¿de dónde vienen las diferencias entre el sistema reproductor del hombre y la mujer?” Y dice la respuesta de cualquier sociólogo sería “de la evolución”. Y se pregunta “¿qué es lo que dirige el nacimiento de las diferencias, el responsable de hormonas y péptidos que mantienen todo funcionando?” Y responde: “Del cerebro humano, a través del sistema endócrino.”[xiii] En un artículo titulado “Evolutionary psychology: an affront to feminism?” (Psicología evolutiva: ¿una afrenta para el feminismo?) Campbell sostiene: “Si el feminismo es la creencia de que a nadie se le deben negar oportunidades a causa de su sexo, entonces el feminismo pertenece a todos nosotros, y eso incluye a los psicólogos evolucionistas. Sobre la base de un profundo -e incluso deliberado- malentendido respecto de la teoría evolutiva, hemos sido objeto de la hostilidad feminista de “estudios de género”, que nos han acusado de tratar de mantener a las mujeres en su lugar. La teoría evolutiva, argumentan, implica una diferencia “esencial” (léase biológica) entre los sexos. Aunque no pueden negar las diferencias entre los órganos reproductivos, se niegan a aceptar que haya diferencias por encima de la pelvis. Ellas mantienen esa visión “a pesar de que se dan cuenta que la testosterona atraviesa la barrera hematoencefálica, que los fetos femeninos expuestos a sobre dosis de esa hormona en el útero desarrollan intereses típicamente masculinos, y que los estudios de neuroimagen confirman la existencia de diferencias funcionales y estructurales en la organización cerebral de hombres y mujeres.”[xiv]

 

Jugamos a que somos… Contribuir a la desnaturalización de los roles de género dentro del grupo familiar y del grupo escolar.

Pretender desnaturalizar los roles de género es complicado, porque no todos los “roles” son construcciones culturales. Es decir, hay “roles” que los hombres y/o mujeres asumen libremente porque se sienten cómodos con ellos. Por ejemplo, someter a los varones a no jugar al fútbol y en su lugar jugar a las muñecas, sería forzar la tendencia natural y libre de la mayoría de los varones, que es jugar al fútbol. Ello no quita enseñar a todos y con absoluta claridad, la importancia de respetar a quien tiene gustos y preferencias distintas.

 

Los trabajos de mi barrio Favorecer la reflexión sobre el impacto del sistema sexo-género en el trabajo analizando las tradiciones y rupturas en las familias y la comunidad.

Se sigue analizando la realidad desde el punto de vista de la ideología de género, cuando hay estudios científicos como Richard Lippa[xv], que muestran que en los países más desarrollados, las personas, al ser más libres, eligen los empleos en los que se sienten más cómodos. Ello explica que en Noruega, donde la igualdad de género es la tercera más alta del mundo, alrededor del 90% de los ingenieros son varones, y alrededor del 90% de las enfermeras son mujeres. Mientras tanto, en países donde las personas trabajan en lo que pueden y no en lo que querrían si fueran enteramente libres de elegir, se encuentran más mujeres trabajando en tecnología y otras áreas típicamente masculinas.[xvi] El estudio del Prof. Lippa abarca más de 200.000 mujeres y hombres en 53 países de Europa, América, África y Asia.

 

¿Qué aprendo al jugar?

 

Concientizar sobre el papel de los juegos tradicionales en el desarrollo humano, en las relaciones personales, en la transmisión de cultura, valores y estereotipos de género.

Se vuelve a insistir sobre “los estereotipos” de género, como si no existieran diferencias psicológicas, emocionales, etc., inherentes al ser femenino y al ser masculino.

 

¿Es así como tenemos que ser? Promover el reconocimiento de los estereotipos de belleza femenina y masculina en la publicidad.

Es buena la intención de contrarrestar posibles conflictos de los niños debidos a su aspecto físico. Pero al utilizar la misma palabra (estereotipo) se confunde lo que es construido socialmente (los modelos de belleza masculina y femenina de una sociedad) y lo que es la diferencia inherente a los sexos, dando así la impresión de que “todo” es construido.

 

¡Eso es mentira! Promover la reflexión y análisis crítico acerca de los modelos hegemónicos de masculinidad y feminidad utilizados en la publicidad.

No está mal cuestionar los contenidos y los fines de la publicidad. Sin embargo, parecería prudente no “acusar” de mentirosa a la publicidad en general, sino más bien, enseñar a los niños a diferenciar entre cosas que pueden ser verdaderas de las que pueden ser falsas en los anuncios publicitarios, pues por lo general, hay un poco de ambas. En cuanto a la publicidad concreta de juguetes para niños y niñas, cabe anotar que el psiquiatra infantil Trond Diseth[xvii], Consultor Jefe de la Clínica de Niños del Hospital Universitario de Oslo (Noruega), experto en comportamiento y funcionamiento cerebral, comprobó experimentalmente que, al poner niños de nueve meses frente a cuatro juguetes masculinos, cuatro juguetes femeninos y dos neutros, prácticamente todos los varones eligieron juguetes masculinos y las niñas juguetes femeninos. Dice Diseth que los niños nacen con una clara disposición biológica de género y comportamiento sexual.Por tanto, la enseñanza debería centrarse en respetar tanto la libertad de elección, sea cual sea esta, como la libertad de elegir algo distinto a lo que es corriente.

 

Hacemos como… Favorecer la desnaturalización de los de roles tradicionalmente asociados a varones y mujeres.

Se vuelve sobre el tema de la “desnaturalización” de roles, cuando lo ideal, quizá sería enseñarles a ser libres para elegir  los roles que prefieran, y a respetar a los que prefieren roles distintos de los tradicionalmente asociados a varones y mujeres. Lo que parece excesivo es la insistencia en someter a los varones a experimentar roles femeninos, y a las niñas a experimentar roles masculinos, con los que pueden no sentirse cómodos.

 

Noti-género Favorecer la comprensión del carácter socio-histórico de las representaciones estereotipadas de género a partir del análisis de los roles de varones y de mujeres en épocas pasadas.

Desde otra perspectiva, se busca el mismo objetivo que en actividades anteriores. El objetivo aquí parece ser “deconstruir la historia”.

 

Mi silueta Propiciar el conocimiento de aspectos de la anatomía corporal, las semejanzas y las diferencias corporales.

Es positivo conocer aspectos de la anatomía corporal y las semejanzas y diferencias corporales, siempre y cuando se respeten esas diferencias y no se tienda a buscar semejanzas donde no las hay y a diluir las diferencias donde las hay.

 

Cosquillas, besos y abrazos Promover una vivencia positiva del propio cuerpo aprendiendo a distinguir las sensaciones placenteras de las displacenteras.

Hay quienes, como el Dr. Hoenir Sarthou, piensan que esta propuesta no respeta la individualidad de los educandos, y en particular su intimidad[xviii]:Todos tenemos en torno a nuestro cuerpo un espacio que consideramos propio, privado, en el que solo admitimos el ingreso de personas a las que queremos o por las que sentimos atracción. Cualquier transgresión indeseada de ese espacio es vivida como una agresión, como una violación de nuestra intimidad. ¿Con qué legitimidad podría un docente imponerles a los niños acercamientos y contactos físicos que los mismos niños no elijan espontáneamente?  ¿Cómo nos sentiríamos nosotros, adultos, si se nos impusiera ser cosquilleados, acariciados, abrazados y masajeados capilarmente por una persona a la que no elegimos, que nos fue impuesta por una tercera persona dotada de autoridad?”

Si bien el conocimiento del propio cuerpo es algo positivo y que debe enseñarse, parece excesivo el énfasis en la exploración del cuerpo una y otra vez, y ello en grupos mixtos de varones y niñas, lo cual deja serias dudas sobre dónde están los límites del respeto a la inocencia y a la intimidad de los niños. Si a ello se le suma que el objetivo es enseñarle al niño a distinguir sensaciones placenteras de “displacenteras”, se refuerzan las dudas sobre el respeto a la intimidad de los niños. El dibujo que sigue queda abierto a diversas interpretaciones. Confunde más que aclarar, y puede generar eventuales conflictos donde no los hay.

 

¿Cómo se hacen los bebés? Profundizar los conocimientos sobre la fecundación, gestación y parto en el ser humano.

La sexualidad es algo muy bueno, precisamente por estar integrada en la persona que es muy buena, y tiene una función primordial en la persona: apertura a otro, por la complementariedad y autodonación. Conviene por tanto  no reducir la información al aspecto “reproductivo”, sino complementar la información con el aspecto afectivo. De este modo, unificando ambos aspectos, que en la persona son complementarios, se puede llegar al concepto de procreación, mucho más adecuado en el caso de los humanos que el término reproducción.

 

¿Qué sucedía en la barriga de mamá? Profundizar los conocimientos que tienen los/as niños/as sobre la fecundación y el embarazo en el ser humano.

Es altamente positivo que los niños profundicen sus conocimientos sobre la fecundación y el embarazo en el ser humano, y sobre todo, que aprendan a valorar la vida que se gesta en el vientre materno.

 

Cuido mi higiene personal Promover el desarrollo de hábitos de higiene corporal en general. Impulsar el conocimiento de los hábitos de higiene de los genitales, necesarios para el cuidado de la salud.

En nuestra opinión, el cuidado de la higiene personal es un tema íntimo. Y aunque algunos lo consideren anticuado, parece más prudente al momento de respetar la intimidad de los niños, tratar este tema separado por sexos, ya que las problemáticas son distintas y en nada contribuye a la educación que las niñas sepan cómo se higienizan los varones y que los varones sepan cómo se higienizan las niñas. También parece excesiva la insistencia en el toqueteo del propio cuerpo y el recurso reiterativo a imágenes y modelos de genitales.

 

Mi cuerpo habla Favorecer la deconstrucción de prejuicios asociados a la sexualidad y al género.

La actividad propone el uso de objetos construidos para un fin, con un fin diferente a aquel para el que fueron pensados. La idea parece ser demostrar que un objeto puede usarse de diversos modos y con distintos fines, y que no hay objetos “femeninos” y objetos “masculinos”. Aparte de lo forzada que resulta la actividad, al coartar las tendencias naturales de niños y niñas, se les vuelve a confundir y a generar conflictos donde antes no existían. Pensar que es bueno y positivo que niños varones pequeños jueguen a usar lápiz de labios y tacos altos, no parece conveniente ni a su edad ni a su naturaleza, ni al respeto debido a su libertad y a sus tendencias naturales. En este sentido, el Dr. Simon Baron-Cohen, miembro de la Academia Británica y profesor del Departamento de Psiquiatría y psicología experimental de la Universidad de Cambridge, investigó el comportamiento de bebés de un día de edad, y en particular su reacción ante objetos mecánicos, o ante rostros que se les pusieron dentro de su campo visual. Las niñas dirigieron mayoritariamente su mirada a los rostros y los niños dirigieron mayoritariamente su mirada a los objetos mecánicos. Este científico sostiene en un artículo titulado “It’s not sexist to accept that biology affects behaviour”[xix] (No es sexista aceptar que la biología afecta el comportamiento) lo siguiente:  No queremos volver a la visión de los años sesenta, de que la conducta humana está determinada únicamente por la cultura. Ahora sabemos que esta opinión estaba profundamente equivocada. Nadie discute que la cultura es importante para explicar las diferencias sexuales, pero no puede ser toda la historia.”

 

Las cosas por su nombre Promover el uso correcto del lenguaje relacionado con la sexualidad humana en general y los genitales en particular.

Es positivo enseñar un uso correcto del lenguaje relacionado con la sexualidad humana en general y los genitales en particular. Del mismo modo, sería positivo usar correctamente de la información científica y especializada disponible, respecto a las diferencias innatas entre hombres y mujeres.

 

¿Qué es un M.A.C.? Informar acerca de las diferentes formas de prevención del embarazo que existen.

El embarazo no es una enfermedad que haya que prevenir. Por tanto, sería mucho más apropiado hablar de regular la fecundidad. La fecundidad se puede regular por métodos naturales o por métodos artificiales. Y no deja de llamar la atención que quienes se proponen dar “información científica validada”, informen exclusivamente, sobre los métodos artificiales, sin informar sobre sus efectos secundarios y sin hacer la menor referencia a la existencia de métodos naturales. 

 

Derribando mitos Aportar información veraz y correcta que contribuya a la deconstrucción de los mitos relacionados con la sexualidad humana.

Aquí hay dos problemas: el primero es que ninguna de las acepciones de “mito” del Diccionario de la Real Academia Española coincide con lo que aquí se pretende “derribar”. Y segundo, que si lo que se pretenden derribar son “creencias falsas” (en el supuesto caso de que eso sea lo que se entiende por mito) hay visiones antropológicas, biológicas, psicológicas y sociológicas distintas de la ideología de género, para las cuales ésta, no es más que un “mito”.

 

Aquí, buen trato Favorecer el reconocimiento de diversas formas de violencia de género. Promover la identificación de modos no violentos para la resolución de conflictos.

En todos los casos es positivo enseñar a los niños a reconocer la violencia y a resolver conflictos por medios no violentos. Lo cuestionable es que aquí se reduce el problema a la “violencia de género”, cuando lo reprobable es toda violencia, sea de género, racial, religiosa, etc.

 

Cómo me siento si… Impulsar el reconocimiento y concientización de actitudes sexistas en la vida cotidiana.

De nuevo, enseñar que por amor, es necesario respetar a todas las personas, aunque no se compartan sus ideas, es la clave para superar cualquier actitud “sexista” de los varones a las niñas y de las niñas a los varones. Reiteramos que se echa en falta la ausencia del concepto “amor” en el documento. Y por ello sorprende –dejando de lado el tema género- que se haya afirmado que esta guía de sexualidad concitó el “consenso” de la Iglesia Católica, uno de cuyos fines más elementales es difundir una cultura de Amor entre los hombres y de los hombres a Dios.

 RECURSOS GENERALES Y BIBLIOGRAFÍA

Cabe mencionar que los “recursos generales” y la “bibliografía” a la que los autores de la propuesta remiten al lector, están mayoritariamente alineados con la ideología de género, no sugiriéndose la consulta de fuentes científicas discrepantes con dicha ideología o de materiales alternativos de educación en la afectividad.

[i] http://www.elpais.com.uy/informacion/guia-sexualidad-concito-consenso.html

[ii]http://www.desdelverdun.org/

[iii]http://w2.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html

[iv] https://legislativo.parlamento.gub.uy/temporales/leytemp2499238.htm

[v] Profesor de Derecho Constitucional y de Derecho Administrativo en la Univ. de Montevideo y de Derecho Administrativo en la Univ. de la República.

[vi] http://revistaderecho.um.edu.uy/wp-content/uploads/2012/12/Rotondo-La-religion-en-la-educacion-publica-uruguaya-reegimen-legal.pdf

[vii]https://www.ces.edu.uy/phocadownload/Normativa/documentos/estatuto%20del%20funcionario%20docente_151130.pdf

[viii]Discurso del Santo Padre Benedicto XVI al tercer grupo de obispos argentinos en visita “Ad limina apostolorum”

https://w2.vatican.va/content/benedict-xvi/es/speeches/2009/april/documents/hf_ben-xvi_spe_20090430_ad-limina-argentina.html

[ix]http://www.librosrel.com/2017/03/16/como-responder-a-la-ideologia-de-genero-hablan-los-expertos/

[x] https://www.youtube.com/watch?v=TMHmcHN4yag

[xi] Según la primera acepción de la Real Academia Española, un “dogma” es una “proposición tenida por cierta y como principio innegable.”

[xii] Anne C Campbell es una académica e investigadora británica especializada en psicología evolutiva. Fue profesora de Psicología en la Universidad de Durham, Inglaterra, y se dedicó muchos años de su vida al estudió de las diferencias en el comportamiento violento de hombres y mujeres.

[xiii] https://www.youtube.com/watch?v=TMHmcHN4yag (min. 26)

[xiv] https://blog.oup.com/2014/02/evolutionary-psychology-affront-feminism/

[xv] Richard Lippa tiene dos doctorados, es Profesor de Psicología en la Universidad de California y tiene decenas de trabajos académicos publicados por prestigiosas editoriales científicas.

[xvi] http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1751-9004.2010.00320.x/abstract

[xvii] https://www.sciencedaily.com/releases/2016/07/160715114739.htm

xviii] http://semanariovoces.com/indisciplina-partidaria/sexo-la-escuela-hoenir-sarthou/

[xix] https://www.theguardian.com/commentisfree/2010/may/03/biology-sexist-gender-stereotypes

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