Libertad y defensa de las leyes

El Partido Nacional, no nació de la ambición de sus fundadores por alcanzar el poder, sino de la necesidad de defender la institucionalidad y de amparar el trabajo de un gobierno legítimamente constituido que, tras la pésima administración de don Frutos –o mejor, de los cinco hermanos, que fueron quienes ejercieron el poder-, ordenó las cuentas públicas e inició una serie de reformas de gran trascendencia para el país. El Partido de hombres libres, nació llevando por divisa “DEFENSORES DE LAS LEYES”.

Un relativista, podría encontrar una contradicción entre la defensa de la libertad y la defensa de la ley, pues para él, la ley limita la libertad. Sin embargo, la defensa de la ley y de la autoridad legítima, no solo es compatible con la libertad, sino que es una exigencia suya. En términos deportivos se entiende mejor: los jugadores de fútbol tienen dentro de la cancha, una libertad ilimitada para hacer pases, moñas y goles, durante los 90 minutos que dura un partido. Pero si un defensa le pone la plancha en la garganta a un atacante dentro del área, el juez cobra penal, porque tal acción constituye un  ataque ilegítimo a la libertad de quien legítimamente llevaba la pelota. Si no hubiera leyes o reglas, nadie podría ejercer su libertad, la cual es uno de los más grandes dones que posee el ser humano, junto con la vida, la inteligencia y la voluntad.

De acuerdo con una definición clásica, “la libertad es el poder, radicado en la razón y en la voluntad, de obrar o de no obrar, de hacer esto o aquello, de ejecutar por sí mismo acciones deliberadas. Por el libre arbitrio cada uno dispone de sí mismo. La libertad es en el hombre una fuerza de crecimiento y de maduración en la verdad y la bondad.”

Por eso, cuando el hombre actúa bien –de acuerdo con la verdad, con lo que conviene a su naturaleza-, y en nuestro caso, de acuerdo con la ley, se hace más libre. Por supuesto, nos estemos refiriendo en primerísimo lugar, al respeto debido a la Constitución de la República, ya que en los últimos años se han aprobado una serie de normas contrarias a la letra y/o al espíritu de la Constitución de la República, que a nuestro juicio, un gobierno blanco debería derogar apenas asuma. Por ejemplo, la ley de aborto, la ley de “matrimonio” igualitario, la ley trans, etc.

Libertad y “agenda de derechos”

Pero… ¿estas leyes no obedecen a la “agenda de derechos”, promovida por quienes dicen defender los derechos humanos y luchar contra la discriminación? Efectivamente, estas leyes obedecen a una agenda. Sin embargo, lo que se defiende, no son derechos humanos fundamentales, inherentes a la personalidad humana, como el derecho a la vida o el derecho a la educación, consagrados en la Declaración de Derechos Humanos de 1948. Lo que ahora se presenta como “derechos”, son deseos y caprichos. Y no es racional, ni de sentido común, ni jurídicamente aceptable, regular todos los deseos y caprichos que al ser humano se le puedan ocurrir.

Esta “agenda de derechos” es promovida principalmente, por organismos financieros internacionales, que condicionan la aprobación de préstamos para el Uruguay, a la implementación de este tipo de políticas por parte del gobierno. Por tanto, además de habernos aumentado la deuda pública de forma escandalosa, el gobierno del Frente Amplio y todos aquellos que, por acción u omisión, aprobaron algunas de estas políticas, condenaron al país a la pérdida de soberanía, de independencia, de identidad… en una palabra, de libertad.

Aquel primer gobierno de Oribe, gravemente aquejado por las deudas, envió a Francisco Giró a Inglaterra para gestionar un préstamo. Ante las condiciones draconianas que la Baring Brothers exigía para concederlo, Oribe –el Presidente más digno que jamás tuvo el país- le escribe a Giró: “No dudo que el gabinete inglés coadyuvaría a la negociación del empréstito y aún nos regalaría la cantidad pedida a cambio de un tratado degradante; pero entiendo que nosotros no debemos vender el país y que seremos pobres pero decentes; esta fue mi contestación al cónsul Hood cuando me hizo una insinuación al respecto”[i].

Nada nuevo bajo el sol. Los prestamistas, siguen imponiendo condiciones abusivas y degradantes para el otorgamiento de préstamos. Ahora, con el objetivo de controlar nuestro crecimiento demográfico. Y esto, en un país de viejos, donde la tasa de fecundidad global es, desde hace años, inferior a la necesaria para reponer la población. Uno se pregunta… ¿dónde está el Partido de hombres libres de Oribe, de Leandro Gómez, de Timoteo, de Aparicio, de Herrera…  y de Wilson?

Libertad y corrección política

Por supuesto que estos condicionamientos no son exclusivos para Uruguay. Rigen en todo el mundo. Y ello explica en parte, el por qué de la furia de muchos de sus agentes contra Bolsonaro, el primer candidato en la historia que hizo del rechazo a la ideología de género, un tema de campaña electoral. Y de una campaña electoral sorprendentemente exitosa, sobre todo si se tiene en cuenta el bajo costo y el escaso uso de medios tradicionales como la televisión. Aunque muchos seguramente votaron a Bolsonaro hartos de la corrupción del PT, pensamos que no deben ser pocos los que lo apoyaron por defender principios y valores sepultados por la izquierda bajo un grueso manto de antivalores políticamente correctos, económicamente perversos y letales en términos de soberanía.

Algo parecido ocurrió hace un par de años con Trump, y por motivos similares. Los medios también lo “crucificaron” durante su campaña y casi desataron el caos tras su elección. ¿El motivo principal? Se pagó su propia campaña, lo cual lo liberó de compromisos con el statu quo estadounidense. A dos años de ser electo, Trump ha demostrado no estar tan loco como lo pintaban. Y su gobierno, que por supuesto dista bastante de ser perfecto, ha sido para los estadounidenses, mejor que el de sus predecesores inmediatos.

Hoy, da la impresión de que el precio de la libertad, el precio de pensar con independencia de la corrección política y del pensamiento único imperante, es un virulento e intolerante rechazo de parte de quienes se dicen tolerantes… y partidarios de la diversidad!!!

No obstante, el pueblo habla. Las mayorías populares, hoy están reclamando esa libertad e independencia del modelo único que algunos procuran imponer.  El pueblo quiere volver a ser libre de considerar como bueno, lo que hasta hace no mucho, era “lo bueno”, y malo, lo que hasta hace poco, era “lo malo”. El pueblo quiere que se respete la naturaleza humana –sobre todo en la educación de sus hijos-. El pueblo vota, y está comprobado que no perdona ni a los corruptos, ni a los tibios.

Libertad y autenticidad

Llega un momento en que los candidatos tienen que decidir. No pueden jugar a dos puntas. No pueden estar bien con Dios y con el diablo. No pueden estar “bien con todos, mal con ninguno”. Porque no es auténtico el discurso de los tibios. La gente, quiere que se les hable con el corazón en la mano. Y creo que todos preferimos votar a alguien con quien discrepamos abiertamente en algún punto, antes que a alguien cuyas convicciones más profundas no conocemos porque su discurso es ambiguo, más digno de un Poncio Pilatos que de un blanco.

A Bolsonaro se le podrá acusar de muchas cosas. Se podrá estar o no de acuerdo con su discurso, pero nadie puede negar que su discurso, es suyo. Apostó a la autenticidad y dijo lo que pensaba, sin reservarse nada y sin que le importara en lo más mínimo la corrección política.  No trató de contentar a todos: solo procuró interpretar el sentimiento de la mayoría silenciosa. Y habló con firmeza y convicción, sin sucumbir al “pavor al qué dirán”. Y por eso resultó creíble.

El presidente electo de Brasil, dirigió su campaña al hombre común. A ese hombre y a esa mujer de mediana edad que siguen teniendo como ideal de vida el trabajo honesto, la familia, la educación de los hijos, la seguridad, la cobertura sanitaria. Se jugó a defender la felicidad sencilla de la gente sencilla, sin hacerle guiñadas y morisquetas a ningún colectivo minoritario –cuyos integrantes, obviamente, nunca lo hubieran votado-. Entendió que el pueblo está harto de pagarle la fiesta a lobbys privilegiados, sembradores de antivalores, para luego terminar siendo el último orejón del tarro, en una sociedad enferma de liberalismo y relativismo moral. Y prometió, en nombre de la libertad, terminar con los lobos con piel de oveja, que utilizan la educación para lavar el cerebro a los niños con ideologías dogmáticas, colonialistas, totalitarias y antinaturales. Ahí está el resultado, para quien quiera tomar nota.

Libertad y coraje

 Si algo parece claro, es que ya no compensa -electoralmente hablando- intentar congraciarse con lobbys que defienden antivalores, contrarios a los principios de derecho natural que siempre defendió el Partido Nacional. Por uno que se gana, se pierden cinco, diez, quince de los buenos blancos de siempre. Claro que defender principios, tiene un costo en críticas bullangueras; pero también tiene un premio en adhesiones de la mayoría silenciosa… Que sigue estando ahí.

El premio es grande; pero actuar con libertad, rechazando ideologías colonialistas, requiere valor. Es necesario que nuestros dirigentes actúen con la dignidad de Oribe, con la determinación de Leandro Gómez o de Jacinto Párraga, con la tenacidad de Timoteo, con el coraje de Aparicio, con la firmeza de Herrera, con la convicción y la fortaleza de Wilson… No es necesario que sean ellos, pero sí es necesario que encarnen los principios y los valores que siempre defendieron ellos, y con el valor que ellos lo hicieron.

Por supuesto que no es fácil ser caudillo del viejo partido de hombres libres. Pero no es imposible ganar el apoyo del pueblo blanco. Porque el pueblo está ahí, entero y firme, mordiendo el freno, con ansias de apoyar a quien se decida a patear el tablero de la corrección política. A quien diga lo que hay que decir y haga lo que hay que hacer pare devolver a la sociedad sus valores. A quien sea capaz de jugarse entero por la libertad, por la familia clásica, por el trabajo honrado, por los impuestos justos, por las políticas sociales necesarias, con el único límite de la Constitución. Como tantas otras veces, el país entero depende de los blancos. De los blancos de ley, corajudos, fuertes, firmes como roca. Porque sólo sobre roca se puede edificar una Patria mejor.

Álvaro Fernández Texeira Nunes

Publicado en La Democracia – http://lademocracia.info/?p=7491

[i] Oribe el gobernante: probidad y soberanía – Jorge Pelfort – 19 de Enero de 2011. http://jorgepelfort.blogspot.com/2012/10/oribe-el-gobernante-probidad-soberania.html

 

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