La historia de Los Espartanos, el equipo de rugby de la unidad Nº 48 de Provincia de Buenos Aires (Federico Gallardo)

En mi vida había leído un libro más emotivo. Un libro que cuenta historias terribles, de infancias espantosas, donde la mayor parte de las veces, el abandono, la violencia, el hambre, la ruptura familiar y la consecuente falta de contención, las malas juntas y las drogas, terminaron “fabricando” delincuentes. Chicos que empezaron de a drogarse y a robar pequeñas cosas por distintos motivos, pero casi como jugando.unos, para matar el hambre otros. De a poco le tomaron el gusto al dinero fácil, se enterraron en el delito, y terminaron en la cárcel, como corresponde. Adentro, vivieron mil penalidades.

Y fueron rescatados. ¿Por qué? Por una pelota ovalada. Por unos zapatos con tapones de aluminio. Por un deporte que es escuela de virtudes, de esfuerzo, de respeto, de compañerismo, de trabajo de equipo. ¿Por quiénes? Por unos hombres “de la calle”, que vivían sus vidas normales, con frecuencia exitosas, en barrios residenciales y con familias también normales Hombres que teniéndolo “todo” y habiendo sido criados, muchos de ellos, en “cuna de oro”, por amor a Dios y a sus prójimos, decidieron dedicar parte de su tiempo a enseñar a unos presos -totalmente desconocidos- a jugar al rugby y a transmitirles sus valores. Empezaron entrenando y terminaron entrenando y… rezando. Y consiguiendo favores de la “Virgen del rugby”. Y visitando al Papa en su living de Santa Marta. No les cuento más.

¡¡¡LEAN EL LIBRO!!! ¡¡¡Es ES-PEC-TA-CU-LAR!!! Es la historia de un proyecto social, humano -¡y divino!- que ha sido capaz de reducir entre los cientos de reclusos que han formado parte de él, la reincidencia del 65% (promedio del sistema carcelario argentino), al 5%. Así son Los Espartanos. Hombres que -de la mano de Eduardo “Coco” Oderigo y muchos que se fueron sumando después- aprendieron e hicieron carne lo que les dijo personalmente el Papa Francisco: “en el arte de ascender, lo importante no es no caer, sino no permanecer caído”.

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